No al estatuto!

¡Fuera Repsol de Bolivia!

¡No a la reforma laboral!

 

Por si alguien dudaba sobre el carácter del Gobierno ZP, ahora apenas pasado el ecuador de su mandato hay sobre la mesa la demostración de su auténtico “talante”. Dijimos que era un Gobierno monárquico y que este rasgo lo enfrentaba irremisiblemente con los pueblos, ahora con la reforma estatutaria sobre la mesa, las demandas de soberanía de pueblos como el catalán y el vasco chocan con la negativa categórica del régimen y el gobierno. En Catalunya el propio ZP daba el tiro de salida de la campaña por el referéndum. Al día siguiente en tierras vascas aseguró que se corrobora que la declara-ción de tregua permanente de ETA es real, pero no hay ningún compromiso respecto de la exigencia de la mayoría de los partidos vascos de que el Gobierno acepte que el pueblo vasco decida sobre su futuro. En cualquier caso la respuesta la encontramos en el texto estatutario catalán tal y como ha quedado: ni Catalunya se define como una nación ni tiene el derecho a decidir sobre su futuro.


Dijimos que era un gobierno de la patronal y acaba de aprobar la reforma laboral, texto que garantiza a la patronal recortes de cotiza-ciones y abaratamiento de los despidos mientras los bene-ficios para los trabajadores quedan en compromisos de buena voluntad que no obligan nadie. Las direcciones sin-dicales de CCOO y UGT pidie-ron aplazar la firma del Pacto después del 1 de mayo y así se hizo, conscientes de que no podían presentarlo ante los trabajadores y trabajadoras como un avance. De todos modos, la lucha de los trabajadores de la provincia de Pontevedra por un convenio justo demuestra que la paciencia está llegando al límite; las duras movilizaciones pueden tener ahora continuidad en la negociación del convenio del pequeño metal en Sevilla.

Dijimos que era un gobierno imperialista, y esto se ve en la actitud ante los intereses de Repsol en Bolivia. El Gobierno que una y otra vez nos dice que no puede interferir en las decisiones que toman las multinacionales que deslocalizan y cierran, dejando una estela parados tras de si, corre a interferir las decisiones del Gobierno boliviano de Evo Morales cuando éste va a recuperar una parte del control de las riquezas del subsuelo en detrimento de multinaciona-les como Repsol. Cuando los intereses de los trabajadores y trabajadoras están en peligro no hace nada, pero cuando están en peligro los intereses de las multinacio-nales españolas entonces el mismo Zapatero asegura que los defenderá y envía urgentemente a altos cargos a negociar.

Es urgente reactivar la movilización, por convenios justos, para parar las deslocalizaciones industria-les. Hay que organizar en Catalunya la campaña por el No en el referéndum de junio, lo más masiva y unitaria posible. Hay que defender incondicionalmente el dere-cho del pueblo boliviano a recuperar las riquezas que nunca deberían haber ido a parar a manos de multina-cionales como Repsol, a pesar de que el contenido de las medidas adoptadas por Evo Morales está muy lejos de posar els recursos energètics realment en mans del país. Nos hace falta, como desde el primer día, enfrentar en la calle con la movilización al gobierno de ZP.

 

  Lucha Internacionalista nº 71 mayo 2006