Por el derecho a la autodeterminación! ni amenazas ni recortes persecucions!
Lejos de estabilizarse como un partido tradicional de la democracia cristiana
europea, el PP evoluciona hacia el populismo y la demagogia de la extrema derecha.
Ahora nos presentan la campaña contra el Estatuto de Catalunya, recogen
firmas e inflaman el odio entre pueblos, agitando la bandera de la unidad de
España, contra la "insolidaridad" de los catalanes. Pero el
discurso avanza rápidamente hacia algo más grave: poco menos que
a liberar los castellano parlantes "opresores" y "perseguidos"
por los catalanes y las instituciones catalanas. La afirmación de Rajoy
de que el castellano en Catalunya sufre la misma persecución que el catalán
bajo el franquismo es una falsificación indigna, envenenada. Pero no
bromeemos con esta espiral de agresividad que está desatando el PP en
Catalunya, pues no hay que ir demasiado lejos para recordar como Milosevic agitaba
en las calles de Belgrado la bandera de la defensa de los serbios ultrajados
en las calles de Kosova por la población de origen albanés.
Lo más grave no es que constatemos, como ya sabíamos, que la derecha
de este país era y es franquista, sino que no haya voces claras que le
paren los pies. La "izquierda" del PSOE e IU, las direcciones sindicales
de CCOO y UGT, en Andalucía, Extremadura o Madrid, todos se callan ante
las mentiras de los populares y dejan hacer, cuando no directamente se suman,
como hacen los Bonos y Rodríguez Ibarra que azuzan el fuego anti catalán,
y contribuyen a la campaña de PP. Y es que la izquierda institucional
y sindical se va reconvirtiendo en monárquica y, como tal, en centralista.
El régimen monárquico presenta así dos caras, la de los
"halcones" con el PP y sectores militares y judiciales, y la de las
"palomas" con el PSOE, IU, y las direcciones de CCOO y UGT. Las dos
se complementan, pues forman parte de la misma moneda monárquica.
Los trabajadores-as y los jóvenes, las clases populares no nos podemos
dejar arrastrar a este enfrentamiento entre pueblos, de dónde siempre
las clases dominantes han sacado mejor tajada. Quienes roban a los trabajadores
andaluces no son los trabajadores catalanes, ni a los catalanes a los madrileños.
Se roba al conjunto de la clase trabajadora, por parte de la clase dominante
y el Estado que la sirve. Pongamos un ejemplo y hablemos de cifras: el PP se
escandaliza de que Catalunya, según Maragall, conseguirá unos
3.000 millones de euros más cada año con el nuevo Estatuto, en
menoscabo de otras comunidades. Pero un trabajador de lo que se ha de escandalizar
es de que entre las cinco grandes entidades financieras (Santander, BBVA, La
Caixa, Popular y Caja Madrid), ganaran conjuntamente en 2005, 13.240 millones
de euros, un 52% más que el 2004. Lo que nos ha de escandalizar es que
el gasto militar para 2006 es de 21.208,19 millones de euros ("Gasto militar
2006. Análisis de Tor"). Si ponemos sólo estas dos cifras
al servicio de los trabajadores y los pueblos, es decir casi 34.500 millones
de euros, ¿verdad que todos, sean extremeños, madrileños
y catalanes, viviríamos mucho mejor? La lucha que reclamamos para los
trabajadores no es entre pueblos, sino contra las clases dominantes y su Estado.
La mejor unidad que necesitamos entre trabajadores es la de la libertad de los
pueblos, y por lo tanto, la que se desprende de su derecho a la autodeterminación.
La victoria de Hamás en las elecciones legislativas palestinas ha abierto
una profunda controversia no sólo entre los Estados europeos y los EE.UU.,
sino también dentro la izquierda. Los resultados electorales no son otra
cosa que la expresión del rechazo del pueblo palestino a la política
continuada de concesiones y colaboración con Israel que han impuesto,
desde hace más de diez años, los burócratas de la Autoridad
Nacional Palestina. Si los islamistas han llegado al poder en Palestina, es
porque la dirección de la laica OAP se sometió a los dictados
de EEUU e Israel, y bajo su presión empezó a reprimir al pueblo
palestino desde las instituciones.
Nosotros no tenemos ninguna duda en caracterizar a Hamás como lo que
es, un partido que enfrentó el pacto de Oslo (en este sentido capitalizó
el descrédito de los firmantes), pero a la vez un partido con un programa
reaccionario. Será el pueblo palestino quien vivirá la experiencia
de la nueva política que hará desde el gobierno, y de las promesas
que caerán en el camino ahora que llegó al poder. Rechazamos cualquier
presión de los gobiernos europeos o de EE.UU. para cambiar lo que el
pueblo palestino ha decidido, cuando ocurre que estos mismos gobiernos mantienen
el apoyo al sionismo que ha institucionalizado el terrorismo de Estado. La lucha
por apoyar al pueblo palestino desde las organizaciones de solidaridad debe
continuar, del mismo modo que lo hemos hecho cuando al frente de la autoridad
palestina estaba Arafat, porque la solidaridad con el pueblo palestino no esconde
ni la crítica ni las diferencias políticas que tenemos con las
autoridades palestinas. Es más, nosotros directamente damos todo nuestro
apoyo a la construcción de una alternativa desde la izquierda revolucionaria
que continúe luchando por la Palestina reunificada y laica que fue la
enseña de la resistencia palestina ante el imperialismo.
| Lucha Internacionalista nº 68 febrero 2006 |