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Mujer y Globalización

  Situación laboral global
  Institución familiar y capitalismo. Intervención estatal y lucha de clases
  El partido y la emancipación de la mujer

 

LOS EFECTOS DE LA GLOBALIZACION
Y LAS NUEVAS FORMAS DE ORGANIZACION DEL TRABAJO
EN LA SITUACION DE LA MUJER TRABAJADORA.

1. Situación laboral global

Dejar entrever que las nuevas formas de organización del trabajo (los horarios flexibles, contratos a tiempo parcial,...), favorecerían la incorporación de la mujer al mundo laboral, no deja de inscribirse en modalidades del tipo "regulacionistas" que cita el documento sindical. Pero además, en documentos como el de CCOO del Vallés, se da a entender como una conquista en el camino hacia la igualdad, la incorporacion de la mujer al mundo laboral durante los últimos años -
No compartimos ninguna de las dos valoraciones. Al contrario, creemos que no es excepción sino regla la situación que vive la trabajadora, junto al resto de su clase, con las nuevas formas de explotación que el capitalismo impone para extraer mayor plusvalía. Y que incluso en el camino hacia la emancipación, las condiciones de crisis y sobreexplotación que vive y que la han empujado a incrementar las listas de parados del INEM, no hacen sino hacerla retroceder, consolidadndo los roles tradicionales.

I.a. Menos mujeres trabajando.
Hemos elegido partir del 77, para analizar la incidencia del proceso de desregulación: desde su primer hito en el SO, a la Reforma del 95. Según estas estadísticas, resulta que en el 95 de cada 100 mujeres en edad de trabajar, lo intentan 36,4. De ellas, como el 30,4 está en paro,estarán realmente trabajando el 25,34%, es decir 1 de cada 4 mujeres en edad laboral. Anuarios El país, 1992 y 1996.
En el 77 en cambio, era sólo un 27,5% las mujeres activas, pero como el paro sólo las afectaba en un 5,6%, quería decir que 25,96% de mujeres en edad laboral tenian un puesta de trabajo.
La diferencia no llega a 1 mujer de cada 100 trabajando, pero aún y así es favorable a la situación del 77 y no la del 95. Es decir, ha habido un aumento de las mujeres que se incorporan en las estadísticas de población laboral en busca de empleo, pero no es cierta que haya más mujeres trabajando.

1.b. Pero ¿porqué hay más que la intentan?
Las razones son varias:
. Por un lado, ha sido un proceso general en los países occidentales a partir de la 24 Guerra Mundial en que se incorpora sustancialmente, la trabajadora casada y con hijos. El incremento, en el Estado Español, se produjo con retraso, pero en ese mismo sector. Comparando tramos de edad, mientras las mujeres entre 16-19 años y de 55 o más, reducen su actividad; la íncrementan los tramos de 20-24 años (del 55,1% al 58,7%) y particulrmente de los 25-54 años que suben del 29,3% al 55,5%.
. Por el otro, los incrementos más sustanciales se producen en períodos de crisis: el 80 y el 90-93. Y en esas situaciones, la evolución de la mano de obra femenina tiene particulares comportamientos, como se constata en los estudios de EEUU en la Gran Depresion y en la crisis del 80. El impacto del elevado paro masculina en las familias con presencia de marido y esposa, ya determina una "inversión de roles", pasando la mujer a ser la que aporta -o lo intenta- el salario familiar. Y si bien las esposas a menudo tienen más oportunidades de encontrar trabajo que sus maridos, acostumbra a ser a cambio de salarios relativamente bajos, y/o precarias situaciones laborales. (1.pag.355.Milkmann)

Parecido se observa en el Estado español. Cuando la crisis del 90-93 elimina 834.200 puestos de trabajo masculinos, es cuando se produce el mayor incremento en la participacion en la vida activa de la mujer de entre 25 y 54 años, ¡del 46,8 al 53,2%! mientras se contraen las busquedas de empleo en todos los demás tramos de edad. Y en el mismo período, el gasto medio mensual de una familia pasa de 178.639 ptas a 233.450 (un incremento de 54.811 ptas), mientras la pérdida de empleos industriales y su sustitucion -en el mejor de los casos- por otros de servicios, representa una reducción mensual de unas 29.000 ptas. Y en esas condicones, la "inversión de roles" ni siquiera tiende a fomentar la igualdad sino a reforzar los roles tradicionales puesto que la inversión está asociada a la experiencia en extremo negativa de las privaciones economicas. "No escogieron intercambiar sus papeles, sino que las circunstancias les obligaron a hacerlo". Pero además, se incremento la presion sobre la mujer que trata de alargar sus menguados ingresos ante la subida de coste de vida, sustituyendo con su propio trabajo no remunerado bienes y servicios que antes salia comprar, sintiéndose responsable del bienestar emocional de toda la familia en la que, con el paro masculino, acostumbran a agravarse las tensiones. Tampoco se sienten "más emancipadas" las mujeres-cabezas de familia -y menos aún con hijos a cargo-, cuya opcion" aparece acompañada de fuertes penalizaciones económicas, que han llevado a los sociólogos a hablar de la "feminizacion de la pobreza" (1. pag, 356 Milkmann).
Por eso, se equivocan quienes quieren deducir mecanicamente Del incremento de la actividad femenina, un avance en la de amplias capas de emancipación de amplias capas de mujeres al "equipararse" con los hombres. Al contrario, en las circunstancias actuales, se convierten en el refuerzo de los roles tradicionales.

1.c. El grado de la incorporación a la actividad laboral.
Veamos la evolución del paro: de unos índices parejos en el 77, se llega al 95 en que por cada hombre en activo parado hay casi 2 mujeres activas (1,7).
El salto más grande entre los índices de paro masculino y femenino se da en el 80-81 sin ir acompañado de un incremento considerable de mujeres a la vida activa. Es decir, el empleo se pierde entre las que estaban trabajando: son los efectos de la crisis y reconversiones de los 80 que golpeó sobre sectores que emplean mano de obra femenina -textil ...-.
Posteriormente, no es que haya menos mujeres trabajando (elpunto más bajo en sentido absoluto es el del año 85), sino que a partir del 86,se incremento la incorporación al trabajo en proporción superior a la de los hombres (y superándolos en el 90), en forma continuada. Pero la demanda de trabajo de las es absorvida por los incrementos de la oferta, y la tasa de paro sigue subiendo. El crecimiento de puestos de trabajo ocupados por mujeres se explica porque el sector más dinámico en esos años ha sido el de servicios, en gran parte "femenino", mientras se destruía empleo en todos los demás (industria -en especial bienes de equipo, transformaciones del metal y químicas- pierde 504.500 puestos de trabajo; agricultura -334,6; -161,8; sólo en servicios se crea empleo: +152).


1 .d. La incidencia de las nuevas tecnologías y/o formas de Organización del trabajo.
De las empresas que desarrollan nuevas tecnologías, ninguna ,e ellas alcanza el 25% de mujeres en plantilla. Y el 60% de ellas, no superan el 10%. La mano de obra femenina se halla concentrada en niveles administrativos (Estudios y encuestas. Nuevas tecnologías y ofertas de empleo. Centro de Investigaciones -ociales, n2 19. Febrero 90).
Parece pues que la unica nueva tecnología que afecta a la mujer en su vida laboral es la informática, que si se encuentra generalizada en todas estas empresas. Los estudios realizados en Euskadi, aclaran que el parque de ordenadores está distribuido entre la industria (16,5%), servicios financieros (25%), administración pública (8,6%), distribucion y ventas (16,2%) y servicios públicos (11,2%). El mismo estudio señala que en el 8O, en Euskadi, el 55,8% de mujeres trabajaba ya en el sector servicios y aquellas de menor edad, lo hacían en la informática. Esa "feminizacion" estuvo acompañada de un incremento de precarización: con un 16% de contratos a tiempo parcial en esa ama. (Cambio tecnológico y repercusión en los empleos -2-. Gobierno Vasco, 1991).
Las perspectivas no pueden ser más negras. En el citado estudio se señala que una implantación mayor de la robótica, informática, etc... nos acercará a situaciones más parecidas a as europeas, con un incremento mayor de la tasa de actividad de la mujer. Si tomamos por ejemplo a Suecia, en lugar del 30% de mujeres que estan en activo aquí se alcanzaría el 70%, pero junto a él, ¡un 37% de mujeres con contratos a tiempo parcial!. La media europea se situa en el 28% para las mujeres y el 3% para los hombres a tiempo parcial, la mayor parte de ellos concentrados alrededor de la informática.
En esas cifras no se incluye la otra gran "oferta" para la mano de obra femenina: el teletrabajo. Es decir, la modalidad informatizada del trabajo a domicilio. Por descontado que se oferta como la novedad que permitirá a más mujeres incorporarse al trabajo, aprovechando la flexibilidad de horarios y por tanto la combinación con tareas domesticas (Impacto de las nuevas tecnologias en la formacion y el trabajo de las mujeres. Escaño y Alberdi. Serie Estudios 6. Min. de Cultura, 1987).
Así pues, la mujer no es ninguna excepción. Nuevas tecnologías, formas de organización del trabajo, o la globalización en la que reina el ordenador, son variantes de una sobreexplotación todavia mayor que la de sus compañeros de clase.

1.e. El peso de la desregulación: del tiempo parcial al trabajo sumergido
Como señalamos más arriba, la desregulación se le vende a la mujer como la "flexibilidad" necesaria para adecuarse a lo que llaman "doble presencia": en las responsabilidades familiares y en el mundo laboral. No es nada nuevo, Alexandra Kollontai, en los años 20, hablaba de la "doble carga."
Y desde entonces, aunque algo ha cambiado, ha sido muy poco.El reparto de esas tareas con el hombre aún es incipiente e inclusíve en esos casos, aparece mayoritariamente, como una ayuda y no excluyen la responsabilidad -y por tanto la garantia del funcionamiento- de la mujer.
Esa adecuación al doble trabajo, no siempre fue igual. Y hasta la 2ª G.M., resultaba demasiado "caro" el utilizar la mano de obra femenina fuera del hogar -aunque sus sueldos fueran bajos- porque debilitaba sus funciones en él. Sin embargo, con el desarrollo del mercado de electrodomésticos -sin los cuales sería imposible la doble presencia, pero a la vez, para conseguirlos se precisa un segundo sueldo, y por tanto la doble presencia-, con las conquistas arrancadas en servicios sociales, las luchas de las mismas mujeres, etc... el sistema trata de adecuarse a la nueva realidad, beneficiándose de una mano de obra que viene condicionada por esa doble presencia. "Los datos indican en términos dramáticos en qué medida la doble presencia convierte a las mujeres en equilibristas obligadas a hacer cuadrar un balance de tiempo muy rígido y se traduce en su vida cotidiana (...), en sobreagotamiento, neurotización y "prívatización""(Balbo, pag. 506 y suc.) El capitalismo explota la situación con ofertas laborales que hagan compatibles ambas tareas y que por definición serán la tiempo parcial" pues el trabajo doméstico no se abandona. Será una mano de obra barata y flexible. De hecho, es la aplicación directa de la reducción de horas de trabajo con reducción de salario.
No son pues de extrañar los datos que arrojan las Contrataciones, en que comparativamente con los hombres, tanto in interinidades como en tiempo parcial, las mujeres llevan la "delantera".
En el caso de los contratos a tiempo parcial, veremos en el gráfico siguiente que coinciden con ocupaciones calificadas de "femeninas".
Y en el extremo de la desregularización, el casi monopolio de los trabajos en negro -con inmigrantes en algunas ramas-. Las cifras que da el documento sindical, 27,1% sobre el total de la ocupación del 88, alestar eminentemente centrada en servicio domestico y confección bien podrían considerarse sin gran riesgo de error que es mano de obra femenina. Si así fuera, estarían trabajando 2 de cada 4 mujeres, solo que una de ellas, en las peores condiciones laborales, en "negro".

1.f. Sacando provecho de .... los "trabajos femeninos"
Los sociólogos los agrupan en: a) los ligados al atributo sexual, cuyo requisito básico es el cuerpo-mercancia (maniquís, mode1os fotográficos, dependientas de boutique... y en menor medida, secretarias y dependientas en general); b) sectores productivos (texti1, electromecanica,...) que ocupan exclusivamente mano de obra femenina en trabajos que requieren precisión, destreza manual, paciencia, explotando capacidades manuales asociadas a La experiencia familiar; c) las que representan la feminizacion actividades que en otro tiempo se realizaban exclusivamente el marco de la familia y que aún en muchos casas siguen asumiéndose (cuidado de ancianos, enseñanza, enfermera, maestras jardin...).
Entre unos grupos y otros se pueden observar diferencias en ocupación según la edad, pero las constantes se repiten y aparecen bien diferenciadas de las ocupaciones que eligen los hombres. Es una variante de la division del trabajo por sexo.
Y en tanto que siempre han sido considerados "trabajos femeninos" las escalas salariales han sido muy bajas al punto que "Puede decirse que la expansión de muchos servicios después de la 2ª GM han tenido lugar a través de su feminización, gracias al bajo costo de la mano de obra femenina cualificada". (1.Bianchi).
No es de extrañar pues, los temores que suscita la "feminizacion" de una carrera o un puesto de trabajo que lleva "implícita" la depreciación salarial. Así se refleja en los bajos convenios del comercio, de las contratas de limpieza, ... Incluso tomados de conjunto los salarios medios de obreras/os del sector servicios el 95 fueron los más bajos: 135.000 ptas frente las 139.500 de la construcción y las 167.600 del obrero industrial (Anuario país, 1996).
Por último, señalar el caso específico de las grandes superficies comerciales, que tambien poseen una mayoría de mano obra femenina. Las l0 mayores (Pryca, Continente, Alcampo, Eroski, Hipercor, Día... El Corte Ingles) absorvian en el 95 a 117.880 empleados que vendrían a ser un caso más aguda de la situación general del comercio con prohibiciones sindicales en algunos casos, eventualidad y rotación de mano de obra, etc... (El País, 1996).
Por último, también se observa una mayor rotación los contratos femeninos, como refleja el gráfico del tiempo en paro entre empleo y empleo.

1.g. Otras variantes contractuales y la cualificación laboral
En los escasos contratos indefinidos que se realizan, la mayoría (59% en la provincia de Barcelona) son mujeres acogiéndose a las subvenciones previstas pues proceden de contratos en prácticas o de formación y corresponden a empleadas, servicios administrativos.
Esto indica que, al menos entre las mujeres que se incorporan a la vida laboral, empieza a haber una cualificación previa de estudios medios, aunque hay que recordar que el gráfico es de población activa y el desnivel entre hombres y mujeres va de doble a mitad.
Eso no era la tónica. Salvo en EGB, en ningún estudio se mantiene una cifra proporcional entre los chicos y chicas matriculados y aquellos que terminan sus estudios. Ni siquera BUP y COU en que la cantidad de chicas matriculadas es superior a la de los chicos, pero es superior la de varones que terminan esos estudios. En FP ya la cifra de matriculadas es la mitad de la de varones (cifras del 88, Anuario El País, 1991).
Aquí se aunan dos factores: uno es que en las familias humildes, el esfuerzo de costear unos estuidos, sigue estando dirigido a los hijos; y otro que hace que el entorno social tampoco exija la cualificación de la mujer, aun en aquellos casos en que se se manifiesta el intento de la familia de que curse estudios medios. Dentro de estos, la proporcion de aquellas que los completan es superior en FP (una parte de ellas se refleja en los contratos en prácticas o formación que pasan a indefinidos) que en BUP.
Para una amplia cantidad de chicas, la disyuntiva está entre el mundo laboral, o las tareas domésticas, incluida la ayuda en la crianza de los hermanos/as menores, particularmente si la madre trabaja. Es decir, mientras la adolescencia en los chicos se destina a alcanzar una cualificación laboral, en las chicas lo es para una cualificación en la reproduccion de la fuerza de trabajo. Y ello a pesar del considerable descenso de la tasa de actividad entre los 16 y 19 años que haría que por cada 45,3 chicas que buscaran empleo en 77, en el 95 solo lo hicieran 24,8. Cuando esta mano de obra se aboca al mercado laboral se encuentra en peores condicones de competir por un puesto de trabajo; es consciente de esos ímites, y se adapta a las condicones que aquél le impone. Y es tan consciente como para tratar de recualificarse a edades tardías: la enseñanza de adultos refleja esa situación con una menor matrícula de mujeres frente a los hombres, pero una superior cantidad de egresadas.
Por último señalar la equiparación que se da con los contratos derivados de los programas de fomento al empleo.
Y ratificar, con las cifras que relacionan el tipo de contrato y el sexo que la división sexual del trabajo, no establece diferencias en cuanto a ventajas-inconvenientes de la desregulacion actual, sino que, en todo caso, señala la debilidad de la mano de obra femenina y por tanto su mayor explotacion.


2. Institución familiar y capitalismo. Intervencionismo estatal y lucha de clases

2.a. Trabajo domestico y reproducción de la fuerza de trabajo.
Tratemos de comprender primero de qué hablamos cuando nos referimos al trabajo "doméstico". Su cuantificación oscila entre 30 y el 40% del Producto Nacional -según Goldschmidt-Clermont, 1982-. No se trata de un problema específico de las mujeres, sino inherente al sistema puesto que hace al proceso de reproducción de la fuerza de trabajo. Y recordemos que la fuerza de trabajo es la única mercancía que produce valor, ya que el valor que produce es siempre superior a su propio valor (este se transforma en el salario, entendido como lo necesario para su supervivencia, tanto en sentido estricto como en social). La diferencia entre el valor producido por la fuerza de trabajo y su propio valor es la plusvalia. Ahora bien, a ese salario, pagado como "coste de reproducción" (1.Picchio, pag. 461) de la fuerza de trabajo, se descuenta el trabajo realizado en el seno de la misma familia, el trabajo "doméstico". Es decir, "el nivel de vida de los trabajadores y sus familias está determinado por los valores de uso que obtienen con el trabajo doméstico y por las mercancías que compra con el salario del trabajo asalariado" (Albarracin, pag.27). Es decir, el capitalismo, explota la separación entre el proceso de producción de mercancías y el proceso de reproducción de la población, para así incrementar la extracción plusvalía.
Pero además, "El trabajo doméstico no es simplemente la combinación de tareas necesarias para la reproducción cotidiana del núcleo familiar y para satisfacer las necesidades físicas y psicológicas de sus miembros. La verdadera mision del trabajo domestico es reconstruir una relación entre producción y reproducción que tenga sentido para las personas. (...) que la relación alienada que estructura el sistema de producción y el sistema social, se invierta en el seno de la familia o, al menos, ésta absorva sus conflictos.(...)El proceso de acumulacion - beneficios- utiliza las energias humanas como mercancías y la tarea del trabajo domestico es reproducir esas energias como parte integrante de las personas, tarea que sin embargo debe desarrollarse dentro de los límites de su reproduccion como mercancias... Eso hace que "Cuanto más alienados son la relacion las personas y el sistema productivo, más pesado y difícil resulta el trabajo doméstico. Cuanto más difícil es el trabajo domestico, más desigual es su distribución entre hombres y nujeres(Picchio, pag. 455).
Sin embargo, cuando decimos que el proceso de reproducción social se desarrolla en el seno de la familia, es porque el capitalismo utiliza a tal fin una institución específica. Y así, igual que de la educación se encarga la escuela, o de las leyes la justicia, el capitalismo utiliza una específica para la reproducción social, una en la que además se asienta la división sexual del trabajo. Una familia patriarcal que, tal como analizó Engels, aparece con la propiedad privada y las clases, pero que cada formación social y económica -y por tanto cada clase dominante- ha ido adaptando a sus necesidades, y en nada se parecen las situaciones de la familia sierva feudal con la obrera capitalista de hoy. Y como toda institución (superestructura), tiene una relativa autonomía de la produccion (estructura), llegando incluso a roces y choques con ella.
Así por ejemplo, la necesidad de "descongelar" mano de obrz femenina después de la 2ª GM, creó contradicciones en el funcionamiento institucional familiar, generó luchas y arrancó conquistas sociales del llamado Estado del Bienestar. Así, en la medida que el trabajo doméstico le permite al capital extraer una mayor plusvalía, esas conquistas sociales que obligan a que el Estado asuma una serie de obligaciones antes reservadas al hogar, llevan a considerarlas salario indirecto: "recuperan" una parte de la plusvalía extraida y "pagan" en forma social una parte del trabajo realizado en el hogar, reduciéndolo.
A su vez, el proceso de incorporación de la mujer al trabajo, provocó cambios internos en el núcleo familiar, que aunque en ínfima escala, se reflejan en los tiempos de dedicación al trabajo doméstico (ver gráficos), aunque seguían reservando la responsabilidad esencial y el mayor tiempo de dedicación a la mujer. Influyó también en que lo que para el capitalismo fue una temporal descongelación de mano de obra, después se convirtió en un derecho al trabajo; o en el impulso de un movimiento feminista que tuvo efecto sobre el conjunto de la sociedad...
Es decir, como toda institución, adquiere dinámicas relativamente propias que, siendo reflejo de la lucha de clases, a su vez inciden en ella. Pero también, y como desde cualquier institución del sistema, su autonomía es limitada: igual que no se puede cambiar el sistema desde la escuela o desde los tribunales de justicia, tampoco se puede cambiar desde la estructura familiar. Y también resulta ilusorio pensar en una institución que se transformara "aislada" del sistema, hasta dejar de ser una pieza de él, es decir imaginar la familia "ideal" desligada de su función de reproducción del sistema de clases y, en nuestra epoca, del capitalismo. Puede cambiar relativamente, puede incidir en la lucha interna del sistema, pero tiene sus límites en aquél. Y si la familia es la estructura esencial de la división sexual del trabajo, sólo es pensable romper con esa división, en la medida en que se acabe con el sistema y por tanto sea posible otro modelo de institución familiar. Es por eso que la lucha por la liberación de la mujer solo es realizable en el marco de la revolución socialista. Ese cambio del sistema es razon sine qua non de la emancipación de la mujer.
Pero tan cierto como lo anterior es que ningún proceso es mecánico; y así como el patriarcado ha supervivido adaptándose a distintos modelos familiares de acuerdo al sistema imperante, sólo del proceso consciente de combatirlo puede surgir un modelo alternativo que termine con la opresion de la mujer. Lenin asi lo defendía junto a Clara Zetkin ya tomado el poder en la URSS; es parecido a lo que planteaba con respecto a las instituciones de la administración del estado o a los derechos nacionales en su testamento.

2.b. Estado protector: legislacion y servicios sociales.
La primera legislación protectora fue la Ley de Regulaciór de Minas de 1842 en GB, que prohibió el trabajo en las minas a niños/as y mujeres. Y su análisis, contradice los planteamiento feministas que ven en esa legislación la defensa por parte de los obreros del patriarcado, en coincidencia con los intereses del capital. Así lo demuestra el pormenorizado estudio de Humphries.
En aquella época, el patrón sólo pagaba a los picadores que eran quienes se encargaban de contratar a la cuadrilla que extraia el carbón hasta la bocamina, donde era pesado y pagado. Para esas funciones, los picadores llevaban a sus familias -siguiendo la tradición rural del trabajo familiar-, con lo que la mayoría del sueldo quedaba integramente en sus manos, garantizando a su vez que no le hicieran extraperlo con las vagonetas de carbón que serían defendidas incluso ante otra cuadrilla en la bocamína pues su valor iría a parar a la familia. La necesidad era tal que las mujeres incluso parian en los pozoe o en la bocamina. Los abortos, los nacimientos de niños muertos, el sobreesfuerzo a edad muy temprana, etc... incluso debilitaba a corto plazo la mano de obra necesaria. Sin embargo, pocos Lores fueron los que defendieron la ley por estos motivos.
Las razones por las que Humphries (pag. 339) opina que se impuso la ley de Minas son de diversa índole, pero apunta a una de carácter "moral" que haría a la formacion de la familia obrera en el marco del capitalismo. En plena era victoriana, el capital más desarrollado, buscaría el amparo del Estado para salvaguardar sus intereses consiguiendo una mayor regularidad de los mineros en el trabajo (trabajaban 3 y cuatro dias a la semana, y "confiaban" en que su sobreesfuerzo seria seguido por toda su familia para recuperar el trabajo de los dias restantes) e imponiendo el modelo de familia capitalista que conocemos al apartar a la mujer del trabajo. De hecho imponia la división sexual del trabajo. Y hay que pensar que lo hacía en el pilar fundamental de la industrialización -el carbón cuando el impulso industrial se hacía mediante el vapor-, así que fue reproducido en la mayoría de las demás ramas.
El proceso de creciente delegación de poder por parte de los capitalistas en el Estado, llegó a un punto crucial al terminar la 2ª GM. El Estado se vio en la necesidad de socializar parte del trabajo doméstico a fin de liberar suficiente mano de obra femenina para el mercado laboral. Y para ello utilizó de esa misma mano de obra más barata para ofertar los servicio característicos del Estado del Bienestar, un Estado que terminaba teniendo una intervencion tentacular y multiforme que invertia para garantizar las condiciones sociales de la reproduccion: de vivienda a formacion, salud o asistencia social,a justicia, policía... ; pero tampoco de todos. Hubo un especial interés en mantener el cuidado de las critauras, que implicaban una importante reestructuración social y una importante asignación de recursos, en manos mayoritariamente de las mujeres -por ejemplo, escasez de guarderias-. Eso era así, porque la necesidad del capitalismo de ese estrato especifico del ejercito de reserva que son las mujeres tenía un tiempo de vida, y podía convenir -como ocurrio- devolverlas a su "lugar". Por eso, "la asuncion de responsabilidades directas con respecto a la reproducción por parte del Estado jamás se ha planteado como sustitutivo de 1a familia, sino siempre como complementaria. En las formulaciones de las políticas sociales siempre está implícita, de hecho, la devolución de las obligaciones domésticas a las mujeres. (Picchio, pag. 485).
Por eso, entre el nacimiento y el mantenimiento del "Estado del bienestar" media mucho trecho. Del intento de respuesta a la situación europea de postguerra, del aplastamiento a los movimientos partisanos, la reconstrucción del continente sobre bases capitalistas, del plan Marshall ... a los procesos inflacionarios de los 60-70 y el interés de devolver la mano de obra utilizada a su "lugar" y achicar gastos sociales, media el camino y la correlación de fuerzas que impone la lucha de clases.
Así, a lo largo de los setenta, la progresiva sindicacion de las trabajadoras, la influencia del feminismo, la necesidad en muchos hogares del trabajo de la mujer (incluso en USA, el 47% de las familias se mantenían con los dos salarios, frente el 29% que lo hacía sólo con el del hombre), y el fin del ideal del "salario familiar", hicieron que fuera el movimiento obrero quien, lentamente, fuera haciendo suya la defensa de reivindicaciones como la igualdad de salarios, las guarderías, licencias por embarazo y parto, etc...
Es cierto que a más protección, menos "rentabilidad" para capitalista, y por tanto, más dificultades para encontrar trabajo. Pero lo que habría que ver es qué es causa y qué efecto. De lo contrario, podemos terminar apoyando todo el proceso de desregulación a fin de abaratar costes y competir con la mano de de los paises dragones.
En realidad, "la lucha de clases desempeña un importante papel en la configuración de las estructuras sociales e institucionales y del sistema de producción y acumulación capitalistas. En segundo lugar, que la clase trabajadora desempeña un activo y continuado papel en esa lucha, lo cual le permite conseguir avances reales, aunque estos se concreten a través de la mediación del capitalismo o del Estado. (...)En tercer lugar, pese a los avances globales que puede reportar (...) tambien tiene sus costes. Entre estos destacan las divisiones resultantes en el seno de la clase trabajadora (...)basada en la posicion de trabajadores o trabajadoras (...) que sirven de base para una explotación relativa en el mercado del trabajo asalariado" (Humphries y Rubery, pag.419) Y ante esas visiones en la clase que son costes de los avances globales, ante las que hay que tener una política.

2.c. El fin del Estado del bienestar.
El 17 de abril de 1982, Reagan, como presidente de los USA, trató de culpabilizar a las mujeres de que se alcanzase la cota del 9% de paro (después subiría aún más): "Parte del desempleo se debe tanto a la recesión, sino al enorme incremento del número de personas que se incorporan al mercado de trabajo y, señoras, no quiero señalar a nadie en particular, pero también se debe a la ampliación del número de mujeres que actualmente trabajan y a las familias con dos personas empleadas..." (Milkmann, pag.347).
En febrero del 96, Aznar, en su campaña electoral, impulsaba la imagen de la Sra. Botella -actual Primera Dama- como el modelo la "Mujer-mujer", cuyo fin esencial y último sería la de acompañar a su marido y ser madre de sus hijos. Las repetitivas imágenes del dia de la investidura, seguirían marcando la misma tónica.
Tanto Reagan como Aznar, invocan una ideología que ya gozó amplia popularidad en los años treinta en los USA y en España con el franquismo.
En USA la "caza de brujas" de la reaccionaria década negra de los 30, también lo fue del feminismo. Se negaba el derecho de la mujer al trabajo, culpándola del desempleo, con prohibiciones de muchas empresas al empleo femenino, particularmente al de las mujeres casadas. Se acompañó de las luchas por el "salario familiar". El ideal del "salario familiar" (bandera de 1os grandes sindicatos -tanto la CIO como la AFL-) implicaba que el sueldo del hombre debia cubrir el valor de los gastos de la familia. Y aunque tras la Depresión, fueron muchas las mujeres que se vieron empujadas a buscar trabajo por el paro de sus maridos, la ideologia dominante -incluso entre ellas- llevaba a considerarlo, no una emancipacion sino una "desgracia" debido a que no se habia alcanzado el ideal del salario familiar.
Implícitamente significaba que si el sueldo del hombre equivalía al necesario para toda la familia, el de la mujer sería "complementario". Esa desvalorización como "segundo sueldo" hacía que los puestos de trabajo mayoritariamente cubiertos por mujeres, establecieran sueldos más bajos y que incluso que por un mismo trabajo, el salario fuera menor.
Solo que Reagan no se enteró que el ideal del "salario familiar" habia ido perdiendo terreno durante la guerra, teniendo una muerte lenta con el proceso inflacionario de los 60-70 que fue acompañado del resurgir del feminismo y la generalización de la reivindicación del derecho de la mujer al trabajo y igualdad en el mercado laboral. Por eso en el 82, fue inmediatamente censurado por la AFL-CIO, y tuvo que abandonar el argumento por la ausencia de un apoyo popular. Pero es que además, el restablecimiento de la familia dependiente solo de los ingresos del hombre sencillamente se contradice demasiado con realidad. Y es que, de nuevo, es la correlacion de fuerzas entre las clases, las que determinan las mejores a peores condiciono para los trabajadores, y dentro de ellos, para la mujer.
Sin embargo, Aznar lo abordó en forma mas pragmática. Lo ideal, la "mujer-mujer" sería aquella que no tuviera que trabajar; y eso empalma con el sentimiento de muchas mujeres que se han visto empujadas al trabajo en las peores condiciones por la situacion de paro de sus maridos. Solo que Aznar si sabe que el derecho al trabajo de la mujer es ya un derecho adquirido y que entrar en provocaciones a la clase obrera como las de Reagan podría darle un susto. Por eso, Aznar pasa a los hechos. Y la drástica reducción de los servicios sociales a quien más golpea será a las mujeres trabajadoras que sentiran incrementarse la presión por replegarse al hogar o incrementarse las tensiones del doble trabajo. Así achica gasto público a la vez que "reduce" el paro. Y aquí de nuevo, el gran reto es si la lucha en defensa de los servicios sociales la toma la clase en su conjunto, o se da un retroceso en la ya deteriorada situación de la mujer.


3. El Partido y la emancipación de la mujer

3.a. Política y programa

"Si las políticas se ocupan sólo del trabajo asalariado, las mujeres se encuentran atrapadas en el dilema entre igualdad y protección: o bien tienen que ocultar el trabajo de reproducción para ser iguales a los hombres en el puesto de trabajo, o bien deben tenerlo en cuenta y exigir "protección". Si se explicita en cambio la relación histórica entre producción y reproducción, la vinculación funcional entre trabajo asalariado y trabajo domestico pasa a convertirse en una cuestion de interes general y deja de ser un problema específico de las mujeres. Esto permite poner en evidencia el carácter instrumental de la "proteccion" y el carácter ilusorio de la "igualdad"" (Picchic, pag. 483)
Y esa debe ser la política del partido: la de hacer conscientes a trabajadores y trabajadoras de la necesidad de 1a unidad de la clase para enfrentar los ataques que se vienen. Es la política de combatir las divisiones, no negándolas, sino reconociéndolas para poder subsanarlas. Es como en el caso nacional: enfrentar la división de la clase en el terrero nacional nos lleva a combatir ideologías centralistas por un lado e independentistas e interclasistas por otro. Pero solo en 1a medida en que la clase obrera de ambas nacionalidades -opresora oprimida- hagan suya la lucha contra el estado que las explota a ambas, se dará la real unidad de la clase y estará 1a posibilidad de vencer al enemigo. Eso no hace, al contrario, que se pueda obviar el problema nacional; ni poner un signo igual entre ambos nacionalismos; ni tampoco que con la toma del poder quede resuelto; después seguirá siendo necesaria una política revolucionaria y respetuosa de las naciones oprimidas para devolverlas al terreno de igualdad que les corresponde. No es distinto en el caso de la mujer. Como tampoco lo es el alentar a que sean los más oprimidos los que encabecen la lucha de todos contra el Estado, la patronal o el sistema: sean las mujeres, los trabajadores de las naciones oprimidas, etc...
Es imperiosa por tanto una política clara que nos delimite tanto del feminismo interclasista -que como el nacionalismo iguala por su origen a burgueses y trabajadores-, como de 1as políticas de los partidos y sindicatos mayoritarios -que en el terreno de la mujer, no abordan los problemas como del conjunto ni tienen una política para combatir los efectos de la opresion y terminan reduciéndolo a formalismos que, como el del 25%, hasta se permite "cumplir" el PP cuando forma gobierno-. Para segur con los paralelismos: no asisten a la manifestacion del 11 de setembre para no mezclarse con los nacionalistas; como no lo hacen el 8 de marzo, para no hacerlo con las feministas. Y como alternativa, acostumbran a hacer charlas y actos. Sólo para tomar un ejemplo en el caso de la Secretaría de la mujer de CCOO: el Dia de la Mujer Trabajadora de este año, la del Vallés convo una charla sobre la problemática de la mujer; al día siguiente había otra convocada por la Ejecutiva: ¿los problemas de la mujer eran específicos y se trataban separadamente a los del conjunto del sindicato y los trabajadores?. Así les fue.
Así como Trotsky decía que una política de "clase" que no abordara el problema nacional no era una política de clase; así también, una política de clase que no aborde como un problema del conjunto la opresion de la mujer, no es una politica de clase.
Por eso, compartimos el punto V de las Tesis para propaganda entre las mujeres: "El 3er congreso de Internacional Comunista confirma los principios fundamentales del marxismo revolucionario según los cuales no existen problemas "especificamente femeninos". ("Los cuatro primeros congresos la Internacional Comunista" Segunda parte. Ed.Siglo XX Argentina, 1973,pag. 154). Por ello, en todo caso, lo único que Cabe es completar el Programa del partido, en la medida que 1º construimos. Como este documento no pretende ser tan ambicioso, sólo recopilo en un anexo aquellas reivindicaciones histórica que en la forma quizás más actualizada hizo Waters en el 76 -no creo que las diferencias en la política incidan necesariamente en los puntos del programa, o por lo menos yo no lo he sabido ver-. Por lo mismo no tienen un carácter específico ceñido a 1a situación del estado español, que quedará pendiente de como los vamos sabiendo incorporar al Programa.

3.b. De los principios a las tácticas y las formas de organizacion.

Partamos de quienes llamándose "trotskistas", aplicaron un táctica que transgredió los principios. Nos referimos a 1a política llevada por la LCR, y en general por el SU. Ellos llegaron a teorizarlo a partir del texto de Mary-Alice WaterS en diciembre del 76, afirmando "Nuestro apoyo y nuestro trabajo para contribuir al movimiento independiente de liberación de la mujer distingue en la actualidad a la IV Internacional de muchos grupos sectarios que se reclaman de la ortodoxia marxista tal y como 1a representan sus interpretaciones de las resoluciones de los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista (...) No existe ninguna contradicción entre la construcción del movimiento independiente de liberación de la mujer y la construcción de un partido marxista revolucionario de hombres y mujeres" (La Revolucion Socialista y la Lucha por la Liberacin de la mujer Waters, Ed. PST-Colombia, pag. 114).
Se necesita mucha imaginación para hacer otras interpretaciones que lo que textualmente dice el punto VII del 3er congreso en las tesis citadas y se ratifica reiteradamente a lo largo del documento: "Al disuadir a las obreras de todos los paises de cualquier tipo de colaboración y de coalición con las feministas burguesas, el 3er congreso de la internacional comunista les previene a su vez que todo apoyo proporcionado por ellas a la II Internacional o a los elementos oportunistas que se le aproximen será muy perjudicial para el movimiento. Las mujeres siempre deben recordar que su esclavitud tiene sus raices en el régimen burgués. Para acabar con esa esclavitud es preciso acceder a un orden social nuevo." (Cuatro primeros congreso. Ibid. pag 155). En ningún momento hay mención de construir ningún movimiento independiente de mujeres, al contrario el de acerca a las obreras a la construcción del partido.
Sin embargo, el haber tenido que combatir esas ideas del "troskismo" mayoritario durante años y además en medio de movimientos feministas poderosos ha hecho que aunque fuera instintivamente, muchos compañeros/as adopten posiciones que en unos casos, rozan el sectarismo y en otros subestiman la opresion y por tanto la necesidad de tener una política específica. La posición sectaria aparece año a año ante la manifestacion del 8 de marzo. Más allá de la decisión táctica que resuelva partido en funcion de las prioridades, de hacer o no cortejo, volcar más o menos militantes, etc... hay cros/as que de hecho la consideran una movilización "marginal", desde aquellos que tácitamente la consideran específica de las cras, a quienes la ponen en cuestión por las organizaciones convocantes. El caso que, una cosa es impulsar el movimiento independiente, y otra la unidad de acción con él. Y para que quien se sienta aludido, termine rasgándose las vestiduras, Clara Zetkin, con el apoyo Lenín, llegó a proponer a la Internacional la convocatoria ya no solo de una acción unitaria, ¡sino de un Congreso!. Entre las consideraciones de Lenin al respecto, cabe destacar, que "Encierra la posibilidad de que conquistemos a las mas amplias masas femeninas (...). Incluso una derrota despues de una lucha tesonera seria una ventaja, sería la preparación de futuras conquistas entre las masas trabajadoras femeninas (...). Ademas el Congreso suscitaría en el campo de la burguesía y de sus amigos reformistas una mayor inquietud, inseguridad, contradicciones y conflictos. Cabe imaginar quienes se reunirian con las "hienas de la revolucíon" si este asunto siguiese adelante bajo su dirección: estarían allí presentes honestas domesticadas socíaldemocratas bajo la suprema direccion de Scheídemann, Dittmann y Legien; piadosas cristianas, unas bendecidas por el Papa y otras adictas a la doctrina de Lutero; auténticas hijas de consejeros secretos; consejeras de Estado de nuevo cuño; pacifistas inglesas de buen tono, como ladies; amés de entusiastas sufragistas francesas.( ... ) (La emancipacion de la mujer. Lenin. Akal 74, pag. 122 a 124). La propuesta tropezó con la oposición de las comunistas alemanas y búlgaras. Pero aquí lo que queremos probar es que no puede haber ninguna duda en cuanto a la erradicación de cualquier rasgo sectario. Por lo demás, como ante otra movilización con la que compartamos reivindicacione debe ser especificamente la discusion tactíca del partido la que resuelva en cada caso los pasos a seguir, pero en principio debe contar con la predisposicion del conjunto de compañeros.
Pero hay otra tendencia que tambíen aparece por 1as cercanías del 8 de marzo desde hace unos años. Va de la oposicion más o menos beligerante a la pasividad, cada vez que se habla convocar una charla solo de mujeres con la periferia. A veces la oposición viene encabezada por las mismas compañeras, y otras por compañeros que se sienten marginados de una problemática que tienen asumida, la sienten como suya. Aunque lo hagan con la mejor voluntad o desde la posícion más "ortodoxa", en realidad, niegan la realidad de la opresión al reducirla a su comprensión individual del problema, quitándole la dimensión social que tiene. Y esa dimensión social, se hace más determinante cuanto más hablemos con trabajadoras y cuanto más alejadas esten del partido.
En sectores pequeño burgueses o intelectuales, la influencia del feminismo, ha dado a la mujer más seguridad al dar una perspectiva menos personal y más social a sus problemas. En este sentido, tiene más posibilidades de verbalizarlos aún en presencia del hombre -el potencial opresor-. Ocurre parecido con las cras del partido, pues nuestra militancia, guarda relacion con la asuncion de una conciencia de clase. Sin embargo, en 1os sectores proles el feminismo no ha tenido ninguna influencia y tampoco los sindicatos han hecho de ello bandera. La mujer trabajadora ha sido y es la carne de cañon de los aspectos más atrasados de la conciencia pues en ella se han cebado, con toda su crudeza las presiones ejercidas por la educación, la sociedad, la familia, etc... para sumar a la explotacion, los efectos reales de la opresión: desde la inhibición y la represión a la interpretación de los problemas como individuales y personales.
Si no se comprende la profundidad de esa opresión, difícilmente se comprenderá que con las compañeras es imprescindible la elaboración colectiva de esos problemas que siente como personales, para entenderlos como sociales y desde esa perspectiva afrontarlos. La represión es tan grande que la sola presencia del hombre, coacciona, obliga al silencio o a la desvirtuación de los problemas reales. La IC, en sus resoluciones del 3er congreso, llega a señalar la necesidad no solo de charlas con las obreras, sino tambien de "congresos de delegadas sin partido", e inclusive la visita casa por casa (atendiendo cada militante a no más de diez; pag. 166) y para adecuar ese trabajo específico con las mujeres, llega a especificar la organizacion de clubes ambulantes en los pueblos que lleven una vida nómada (pag. 163). Porque sin esa elaboración de los problemas como sociales, difícilmente podremos politizar la solucion, y menos aún la consideración del hombre como el obrero con el que compartir la lucha frente al mayor responsable de la explotacion y la opresión: el sistema capitalista.
Queda una última tendencia, la que apunta a la organizacion de las mujeres dentro del partido y/o hacia la íntervencion en la lucha de clases. Probablemente, esas compañeras lo hacen apoyándose en los planteamientos del 3er congreso de la IC. Pero a mi modo de ver, se deslizan justo hacia uno de los peligros que el mismo texto señala y taxativamente se define en contra. Igual estoy equivocada y, en ese caso lo mejor sería que ellas escribieran su postura. El 3er congreso parte de dos principios.- "se pronuncia enérgicamente contra todo tipo de organización especial de mujeres en el seno del partido, de los sindicatos o de otras asociaciones obreras (... así como...) reconoce la necesidad para el partido comunista de emplear métodos particulares de trabajo entre las mujeres y estima de utilidad formar en todos lo partidos comunistas organismos especiales encargados de ese trabajo" (Idem pag. 156-157). A esos organismos a veces les llama "secciones" y otras "comisiones", pero detalla su funcionamíento porque "No se trata de crear un paralelismo sino de completar los esfuerzos del partido en pro de la actividad y la iniciatia creadoras de la mujer" (pag. 158). Las responsables de esas "secciones" estan representadas en todos los órganos hasta el CC, elegidas por el congreso o el CC, y en caso de no ser miembro del CC, se le da cabida en todas las reuniones con voto decisivo en lo referente al tema y deliberativo en los demás.
Pero insiten una y otra vez en que no es exclusivo de mujeres, al contrario señalan "Entre los miembros de la comision o de la dirección de las secciones deberán figurar también, en la medida de lo posible, camaradas comunistas de sexo masculino (pag. 158). Ni tampoco se trata de organismos con una actividad hacia fuera propia, sino que "Para ser realmente órganos de acción y no solamente de propaganda oral, las secciones femeninas deben apoyarse en las celulas comunistas de las empresas y de los talleres y nombrar, en cada célula comunista, un organizador especial del trabajo con las mujeres de la empresa o el taller (pag. 164). Es decir, insisten una y otra vez en la necesidad de abordar especificamente la forma de llegar a las mujeres trabajadoras, pero ni porque sean "problemas femeninos", ni con organizaciones específicas, sino como en el partido se distribuye la responsabilidad de finanzas o la de formación. Por eso insiste, "es preferible no crear cursos y escuelas para mujeres comunistas. En cada escuela del partido debe haber obligatoriamente un curso sobre los metodos del trabajo con mujeres" (pag. 166).
Y llegado este punto, lo único que cabe es mirar las fuerzas del partido y ver si estamos en situación de abordarlo. En mi opinión, no. Por eso creo que plantearlo hoy es dejar la cuestión en una formalidad y a lo sumo transformarlo en recriminaciones de lo que "deberia hacerse", cuando quien lo plantee seriamente estaria obligado a señalar qué dejamos de las tareas actuales.

Bibliografia consultada, aparte de la base del documento de las Jornadas Sindicales
-Borderias, Carrasco y Alemany. "Las mujeres y el trabajo" Economia crítica. Barcelona, 1994. (Todas las citas de este libro llevan un 1, y aparte cito el autor del articulo)
-Lenin. "La emancipacion de la mujer". Akal 74, Madrid, 1975
-Kollontai. "Autobiografia de una mujer emancipada". Fontamara 1978
-Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista (segunda parte). Cuadernos del pasado y del presente. Argentina 1973.
-Proyecto de resolucion de la mayoria del Secretariado Unificado de la IV Internacional al XI congreso mundial. Presentado por Waters:"La Revolucion Socialista y la lucha por la líberacion la mujer". Coleccion polemica internacional. Editado por el PRT de Colombia, 1976.
-Albarracín. "La economia de mercado". Ed. Trotta. Madrid, 1994
-Anuario del País, 1995
-Anuario del País, 1991
-Cambio tecnologico y repercusion en los empleos -2- Gobierno Vasco, 1991.
-Escaño y Alberdi. "Impacto de las nuevas tecnologías en la formacion y trabajo de las mujeres". Serie estudio 6. Min Cultura. Instituto de la Mujer, 1987.
-Centro de Investigaciones sociales, ng 19. Nuevas tecnologias y oferta de empleos. Febrero 90
-Formacion Ocupacional. Instituto para la informacion y organizacion profesional. INEM- Barcelona, noviembre 1993
-Mujeres y mercado de trabajo. Observatorio del Mercado Trabajo. INEM, Barcelona, 1994.