Tras el nuevo orden mundial.
Primer peldaño
¡AFGANISTÁN!
EDITORIAL
Afganistán no es más que el comienzo de la guerra contra el terrorismo"
afirma Bush ante los militares en la Base militar de Fort Campbell, y añade
que los EE.UU. acabarán con las amenazas terroristas en todo el mundo.
EE.UU. se prepara para nuevas intervenciones militares. Afganistán debe
ser el ejemplo del "nuevo orden internacional": un país destruido
y una política de ejecuciones sumarias contra quienes sean designados
como "terroristas". Bush en el Plenario de la ONU ya dejó claro
también que no hay ninguna posibilidad de desmarcarse de la política
norteamericana: "Conmigo o contra mí".
Bush ha preparado todo el arsenal represivo: medidas que le permiten detener e interrogar sin límite de tiempo ni orden de detención a cualquier sospechoso, intervención del correo o e-mail, ... posibilidad de juzgar en los EE.UU. a cualquier presunto terrorista atrapado en cualquier lugar del mundo, juicio en tribunal militar sin garantías procesales. Pero va más lejos popularizando el "vivo o muerto" con el que busca a Bin Laden, Bush está justificando el asesinato por parte del Estado sionista de Israel de los dirigentes palestinos.
Fue el padre de Bush quien popularizó la frase del "Nuevo orden internacional", entonces se hablaba del fin de la historia y otras tonterías que no pasaron de ser un best seller editorial. Gorbachov también la hizo suya mientras aplicaba en la exURSS las medidas de restauración capitalista. Mientras Bush-padre atacaba Irak en la Guerra del Golfo, Gorbachov intentaba la ocupación de Lituania para evitar su secesión. Entonces, hace 10 años, la globalización estaba viento en popa con un crecimiento importante de los beneficios de las multinacionales y el dinero del planeta corría a encontrar altos rendimientos en los EE.UU. Pero las condiciones no estaban maduras para imponer un orden mundial, una completa disciplina internacional bajo los planes imperialistas.
Hoy es el propio Gorbachov quien dice que tras los hechos del 11 de setiembre, si es posible establecer ese "nuevo orden internacional". Con la llegada de la crisis, lo que entonces podía ser beneficioso para el imperialismo hoy se vuelve imprescindible. El objetivo final de ese orden internacional no es otro ahora -como antes pero en distintas circunstancias- que hacer recaer el peso de la crisis sobre los trabajadores y pueblos del mundo. Evitar nuevos procesos revolucionarios les exige golpear con fuerza e imponer el terror.
De momento en Afganistán la situación está lejos de estar controlada. La Alianza del Norte -con el apoyo directo de Rusia e Irán- controla la capital pero ha anunciado que no permitirá la ocupación del territorio por tropas nortemaericanas. La situación actual se asemeja a la que ocurrió en el 92 con la caída del régimen del PC de Najibullah: reuniones interminables para llegar a un acuerdo pero sin conseguirlo. El rey Zahir no consigue poner orden, el orden del imperialismo, entre los díscolos señores de la guerra, que están dispuestos a servir al imperialismo a buen precio, pero que sin base social que les presione, quieren manos libres a sus negocios.
El fondo de la actual situación vuelve a ser la debilidad relativa de las acciones de los E.UU: tenían todos los medios pero no se atrevieron a resolver la caída de los talibán con el combate de sus propias fuerzas de tierra. Fracasada la primera operación militar terrestre en Kandajhar, de nuevo vuelve a volar el fantasma de Vietnam y tras enormes vacilaciones debe acabar consagrando el trabajo de a pie a la Alianza del Norte. Fue desde esa posición de debilidad que la Alianza del Norte entró en Kabul a pesar del llamamiento norteamericano que no lo hiciera, pero los EE.UU. no tenían los medios para impedir que lo hicieran y estos hechos han permitido a la Alianza negociar desde una posición de fuerza que le permite cierta independencia. Intentan recuperar espacio con la actual ofensiva sobre Kandahar, pero está por ver los resultados que les pueda dar: de momento la resistencia sigue.
Los EE.UU. han avanzado posiciones en la zona, con despliegue de tropas en varios países que conformaban la antigua URSS. Esas posiciones puedes ser estratégicas de cara al control de los recursos naturales del Caspio y la exploración y explotación de los que se cree alberga Asia Central. Pero el precio que ya ha tenido que pagar los EE.UU. en el mundo árabe ha sido un debilitamiento de las relaciones con sus dos grandes aliados en el mundo árabe: Arabia Saudí y Egipto, que han visto con enormes reticencias las medidas contra el terrorismo internacional.
Afganistán es sólo el inicio de una guerra "contra el terrorismo"
que -como la guerra al narcotráfico- se delinea contra un enemigo difuso
para que sirva a todo fin. EE.UU. prepara nuevas intervenciones pues su objetivo
final es imponer el nuevo orden mundial que precisa para salir de su crisis
sobre la sangre de trabajadores y pueblos.
La clave será el movimiento antiguerra, si somos capaces de articularlo
como respuesta masiva, inmediata y constante ante cada una de sus agresiones.
Tierra estratégica, Afganistán sufrió permanentes ocupaciones y revueltas contra el invasor con una corta expansión imperial en el s.XI. Persas, griegos, mongoles con Gengis Khan o índios con la dinastía Moghul pasaron hasta el siglo XVI en que para enfrentar a este último, empieza a tomar cuerpo un movimiento de liberación. Este arranca de intelectuales como Bayazid Roshan o Khushhal Khan Khattak que empuñan las armas llamando a la insurrrección contra el poder indio. El artífice de la independencia afgana, Mir Wais, lo hará enfrentando a los persas en Kandahar en 1708. Esta se consolidó en 1747 con Ahmad Shah de la tribu Abdali del clan Sadozai (posteriormente llamado Durrani).
1747-1773- Imperio Durrani de Ahmad Shah Abdali que derrota a los Moghuls de
la India y llega a Delhi, recupera Herat de los persas, Cachemira de los árabes.
Mayor imperio musulmán de la segunda mitad del s. XVIII
1773-1826- Revueltas. Guerra civil. Pérdida de Sind
1826-1839- Dost Mohammad Khan frena avance persa. Pierde Peshawar frente Sikhs.
Es proclamado Amir al-mu' minin (comandante de los fieles) . Reunificación
de Afganistan.
1839-1842- I guerra Anglo-afgana. Invasión británica y gobierno
títere. Akbar Khan vence en Jalalabad (1superviviente de 16.5000 indios
y británicos)
1843- 1863. Independencia. Vuelve Amir Dost. Tratado de paz con India. Británicos
ocupan Baluchistan.
1863-1878-
Rusia ocupa Bukhara, Tashkent, y Samarkand.
1878- 1885.
II guerra Anglo-afgana. Invasión y dura resistencia. Pérdida de
Kurram, Khyber, Michni, Pishin, y Sibi. En Maiwand, la afga-na Malalai, arenga
a las tropas con una bandera hasta ser abatida por los británicos. Retirada
británica sin devoludiones y reserva de derechos sobre asuntos exteriores
afganos. El Nuristán se convierte al Islam. Rusos ocupan el Oasis de
Panjdeh, en el río Oxus.
1893-1895- Línea Durand: frontera con India británica que divide
áreas tribales afganas. Rusia fija frontera norte.
1907- Rusia y Gran Bretaña firman la convención de St. Petersburg
fijando las actuales fronteras de Afganistán.
1919- Afganistan reconoce régimen bolchevique y éste la independencia
proclamada por Amanullah.
1921- III guerra Anglo-afgana. Derrota británica: se recupera control
asuntos exteriores. Amanullah Khan: esfuerzos de modernización según
modelo turco y amistad URSS.
1929- 1933. Caida de Amanullah con apoyo británico.
1933-1973. Zahir Shah aplasta levantamientopro-Amanullah; crea Banco estatal;
reconocimiento de EEUU. Neutralidad en 2ª guerra mundial. Retirada británica
de la India. Pakistan separado de India y de Affanistán (1947). 1949:
Parlamento afgano no reconoce línea Durand como frontera con Pakistán
y se proclama independencia en Pathunistan (pashtun en Pakistán).
1953- Príncipe Mohammad Daoud primer ministro.
1954-1962- EEUU rechaza pedido afgano para comprar armas. Daoud compra a URSS
y acercamiento. Estalla el Pathunistan: riesgo guerra con Pakistan. Purdah opcional;
mujeres en la universidad, el trabajo y el gobierno.
1963-1972- Zahir Shah dimite a Daoud. Constitución islámica y
monarquía constitucional. Movilizaciones y cambios de gobierno.Nace Partido
Comunista Afgano (PDPA) y entra en parlamento en 1as elecciones; tambien en
las del 69.
1973- 1977- Golpe militar de Daoud Khan con ala Parcham del PDPA. República
y Daoud presidente. Nueva constitución. Derechos de la mujer. Partido
único, No alineados y represión. Rabani a la cabeza del ...................
1978-1979- Sangriento golpe estado del PDPA (ala Khalq). República Popular.
Taraki Presidente. Crecen tensiones: detenciones masivas. Tratado amistad URSS.
Nacen Mujaidines. Asesinato embajador EEUU. Golpe vice-presidente Amin. Represión
y caos. URSS invade (dic. 79). Asume Karmal (Parcham).
1980-1985- Huelga general en Kabul, revuelta estudiantil duramente reprimida.
Najibullah (Parcham del PDPA) vuelve de la URSS para dirigir policía
secreta. ONU manda observadores sobre violaciones de derechos humanos.
1986-1987- Karmal reemplazado por comandante Najibullah que propone alto el
fuego: rechazo de Mujaidines que avanzan.
1988-1989- Acuerdos paz en Ginebra. Retirada tropas sovieticas (febrero 89).
Mujaidines siguen contra Najibullah.
1992- Mujaidines toman Kabul: Estado Islámico. Najibullah es protegido
por ONU. Elecciones: Rabbani presidente. Tensiones Iran - Pakistán.
1994-1996- Nace la milicia Taliban. Avances contra Rabbani, que también
es atacado por ex-aliados Dostum y Hekmatyar. Kabul en ruinas. Hekmatyar (Hezbi-Islami)
firma paz con Rabbani y asume como primer ministro.
27/9/96-97 Talibanes echan a Rababani y ejecutan a Najibullah. Alianza Taliban
con Hezbi Wahdat y Dostum. Leyes contra las mujeres. Masivas violaciones derechos
humanos. Acusaciones a Pakistan de apoyar a los Taliban. Incremento tensiones
Pakistan e Iran. Fosas comunes con 2.000 cuerpos: responsabilidad del general
Abdul Malik durante ocupación taliban de Mazar-i-Sharif.
1998- Terremoto nordeste: 4.000 víctimas, destrucción, miles sin
techo. Definitiva toma de Mazar-i-Sharif por taliban, masacres mayoría
hazaras. EEUU lanza misiles contra región de Khost aduciendo destruir
bases de Osama Bin Laden. Tensión entre Iran y Taliban que no llega a
estallar.
1999-2000-Terremoto en el este, afectando 30.000 personas: mueren unas 70. Consejo
de Seguridad de la ONU adopta Resolucion 1267: sanciones contra Talibán
por sus medidas de gobierno y refugiar a Bin Laden. Talibán torturan
y matan civiles en Paso de Robatak (entre provincias de Baghlan y Samangan).
Taloqan cae en manos Talibán. Diciembre: Resolución 1333 del Cjo.
Seguridad ONU, con sanciones adicionales por apoyo al terrorismo, cultivo de
narcóticos...
2001- Los Talibán asesinan numerosos hazaras en Yakaolang. Destruyen
restos históricos y Budas gigantes de Bamiyan (siglo V). Massud (Alianza
del Norte) visita Europa buscando apoyo.
8/10/ Bombardeos estadounidenses y británicos. Efectos "colaterales":
civiles y bases Cruz Roja. Avances lentos de la Alianza del Norte. El 13/11
cae Kabul. Ocupacion de franceses en Mazar-i-Sharif y británicos en Kabul.
Masacres de prisioneros talibán y mujaidines extranjeros. Tropas yanquis
en el asedio a Kandahar que sigue a 30/11. Negociaciones para formar gobierno
alrededor del ex-rey Zahir Shah en Bonn.
Tras el Nuevo orden internacional
Bush, señor de la guerra
Bush llegó a la presidencia de los EE.UU. en una dura pugna con el candidato
demócrata Al Gore. El enfrentamiento y las continuas acusaciones de fraude
electoral llevó al deterioro de instituciones como la justicia y el propio
sistema electoral. ¿Qué había detrás de esa batalla?
No sólo las aspiraciones de dos personas o dos partidos por el poder,
sino la profunda división de la burguesía americana incapaz de
ponerse de acuerdo en un plan de salida a la crisis económica.
¿Quién venció con Bush? Los magnates del petróleo
y la industria de armamento, los mismos que auparon a Bush-padre y la Guerra
del Golfo. Bush-hijo constituyó un gobierno para parecidos fines: el
Vicepresidente Dick Cheney es un ejecutivo petrolero y anterior Secretario de
Defensa. El secretario de Estado, Collin Powell, es el anterior presidente de
la Junta de Jefes de Estado Mayor. El secretario de Defensa es Donald Rumsfeld,
alto ejecutivo de Searle Pharmaceuticals y el Asesor de Seguridad Nacional lo
es de una transnacional petrolera. Por lo demás, tanto Cheney como Powell
son veteranos de Vietnam -Powell concretamente, responsable de la matanza de
My Lai y de la ocupación de Panamá-, ambos diseñadores
de la Guerra del Golfo.
Bush presentó sus planes económicos para sacar a los EE.UU de
la crisis económica (ver artículo sobre economía) pero
con enormes críticas y resistencias. Los inicios en la Casa Blanca estuvieron
llenos de tropiezos y para empezar perdió la mayoría republicana
en el Congreso. Pero los atentados del 11 de setiembre desbloquearon los planes
de Bush. Algunos analistas afriman que "si Bin Laden no hubiera existido,
habría que haberlo creado", abriendo tras esta afirmación
una sinfín de interrogantes más. El caso es que los atentados,
permitieron a Bush encabezar un frente patriótico e internacional, con
el respaldo masivo de la opinión pública norteamericana y el fin
de las objeciones demócratas. A Bush hijo se le abría de nuevo
la oportunidad que tuvo Bush-padre con la Guerra del Golfo de convertirse en
el gendarme mundial indiscutido, imponiendo por fin el "nuevo orden mundial",
es decir una sóla disciplina y total acatamiento político y económico
a los dictados norteamericanos. Bosnia o Kosova fueron intentos menores, pero
los atentados sí permitían volver a reordenar a los gobiernos
del mundo tras el imperialismo yanqui. Además la crisis económica
-a diferencia de la Guerra del Golfo- hacía de establecer el nuevo orden
mundial una necesidad imperiosa e inaplazable. Afganistán es sólo
el inicio.
Hacia un régimen policial interna e internacionalmente
En aquellos días de caídas en la bolsa de la mayoría de
valores, las acciones de la industria militar reflejaron con alzas su triunfo-ver
artículo-: venía la guerra y se iniciaban las millonarias inversiones
del gobierno yanqui para tal fin. Sin embargo, ¿qué reflejaban
a nivel político? Bush empezó inmediatamente a cobrarse el cheque
en blanco que le dieron tras los atentados: junto a los millones, obtuvo plenos
poderes para la guerra, reforzó el papel de los maltrechos FBI y la CIA
-en retroceso desde el fin de la guerra fría-, incrementando sus partidas
y ampliando sus poderes abiertamente hasta los asesinatos selectivos incluso
a través de terceros -en apenas 2 meses, a instancias de la CIA, 50 países
han detenido a 360 personas en todo el mundo-, dictó al mundo las listas
de gobiernos y organizaciones terroristas a perseguir, congelar cuentas y susceptibles
de ser víctimas de próximos ataques... e internamente, consolidó
el terrorismo de estado con la USA Patriot Act.
Según esta nueva ley se abre la vía a juicios secretos militares
y ejecuciones sumarias, sin garantías de defensa para los sospechosos
de terrorismo; la información de magistrados y gran jurado podrá
ser utilizada por el FBI y la CIA; igualmente esas agencias podrán efectuar
registros sin previo aviso y llevarse lo que sea; control sobre cuentas de hipotéticos
sospechosos que pudieran lavar el dinero; fin de cualquier privacidad al autorizar
escuchas, acceso a tarjetas de crédito, correos electrónicos...;
las detenciones pueden ser de hasta 7 días sin cargos y sin autorización
judicial sea la persona sospechosa o no y se pueden prolongar indefinidamente
por decisión del fiscal general; detención de inmigrantes a petición
del fiscal o el servicio de inmigración -sean o no sospechosos de terrorismo-
y para aquellos que se les acuse de trabajar o haber trabajado para una organización
terrorista -aunque sea residente legal- deportación o detención
indefinida para los no deportables...
Pero, junto a todo ello, esta la ampliación del término "terrorismo"
que se amplía a "cualquier acto destinado a intimidar o coaccionar
a la población civil, o influir la política del Gobierno... las
protestas políticas que pongan en peligro la vida de alguien, como las
manifestaciones contra la globalización, pueden ser consideradas terrorismo.
El uso de un arma que dañe la propiedad, aunque no cause heridos, también.
El vandalismo, por tanto, también." (La Vanguardia, 27/10/01).
Una ley que aprovechando el marco del patriotismo y las lágrimas, sienta
las bases de un estado policial, tanto contra los movimientos antiglobalización,
como contra las voces de los cientos de miles de despidos de estos meses -frenando
en seco el lento ascenso de las movilizaciones obreras de los meses anteriores-.
Una ley en fin que, en las movilizaciones contra la guerra, ha sido motivo de
denuncias airadas, de un movimiento yanqui que ve consolidarse en su propio
país los mecanismos policiales que Bush quiere imponer como la base del
nuevo orden mundial.
Desde el 2000 la economía de los EE.UU. inició una profunda curva descendente que ha ido arrastrando al conjunto de las economías del planeta. En EE.UU. desde esa fecha, el sector industrial ha marcado una recesión ininterrumpida hasta hoy, en tanto el crecimiento del PIB pasaba del 1% a valores negativos del 0'4%. El paro subió al 5,4%. El consumo interno -principal motor de la economía de los EE.UU.- bajó drásticamente, mientras los índices de endeudamiento de empresas y familias son demasiado altos para permitir recurrir a nuevos créditos, a pesar de las sucesivas reducciones de tipos que los hacen más baratos. La recesión a fines del verano ya era una realidad, hoy es más grave. El impacto de esta crisis es mundial: el comercio crecerá solo un 2% este año frente al 12% del 2000. En Japón en los últimos 4 meses hubo un millón de despidos. En Alemania el PIB bajó al 0,75%, mientras el paro subió al 9,5% en octubre y superará los 4 millones este invierno. La OCDE advierte que el mundo está en recesión por primera vez en 20 años. Las previsiones hablan de más paro en los países imperialistas y más pobreza en el mundo semi-colonial por nuevas caídas de los precios de las materias primas. La guerra en Afganistán no es ajena a este panorama, al contrario, forma parte de las medidas del imperialismo para intentar imponer una salida a la crisis.
La primera crisis global de la globalización.
Estamos ante la primera crisis global de la globalización. Hasta el año
2000, los EE.UU. -motor y principal beneficiario de la globalización-
habían conseguido aislar las crisis en zonas localizadas: la de México
del 95 con la entrada masiva de dinero; la del sudeste asiático, confinándola
e imponiendo una masiva destrucción de capitales (devaluaciones de monedas,
cierres de empresas que dejaron millones de trabajadores en paro, ...), aunque
al ser estas economía satélites del capital japonés, dejaron
la economía nipona en la recesión más grave desde la II
Guerra Mundial, de la que no ha salido. Siguieron las crisis de Rusia, Brasil
y Argentina, pero actuó de nuevo el efecto aislamiento. Pero hoy la crisis
llegó al corazón del imperio. Empezó golpeando la "nueva
economía", es decir los sectores que "debían permitir
al capitalismo crecer indefinidamente" según algunos "expertos",
pero siguió con la "vieja".
Para encontrar el último periodo similar en datos negativos en la economía
norteamericana hay que remontarnos a la grave recesión del 81-82, justamente
la que preparó el lanzamiento de la llamada globalización. No
es casual, asistimos al principio del final de este ciclo que ha durado casi
20 años y permitido a los grandes capitalistas ganar enormes sumas de
dinero a costa de una creciente extensión del hambre y la miseria en
el mundo.
La "globalización" fue el plan del imperialismo por superar
la crisis que a fines de los 60 y los 70 provocó una profunda caída
de los beneficios empresariales acompañada por un debilitamiento del
imperialismo y un ascenso revolucionario (Vietnam, Nicaragua,..). En esta situación
llegó Reagan al poder: hizo enormes inversiones en armamento (Guerra
de las Galaxias), pero más que eso fue al choque directo con la clase
obrera norteamericana, imponiendo un retroceso enorme en sus condiciones de
trabajo. Empujó al alza el dólar aunque ello conllevara una pérdida
de competitividad de la industria, provocando un fuerte efecto llamada a los
capitales del mundo, movimiento facilitado por la ofensiva política feroz
que exigía a todos los gobiernos permitir la libre circulación
de capitales. El 70% de los ahorros mundiales se dirigen hoy a los EE.UU. La
entrada masiva de capitales, junto a los gastos estatales en la industria de
armamento empujaron al alza el consumo interno y ahí nació la
llamada "locomotora" mundial., aunque creciera el déficit comercial
de los EE.UU. hasta cotas históricas. La globalización se completó
con amplias zonas de producción al servicio de los monopolios sin aranceles
internos que redujeran más los costes (NAFTA, UE, ASEAN, Mercosur...)
y aceleró la deslocalización de industrias en busca de mano de
obra muy barata. A la vez que exigía a través del FMI y con el
arma de la Deuda Externa a todos los Gobiernos a poner a la venta a precio de
saldo toda empresa susceptible de ser rentable (privatizaciones). Con todas
estas medidas -impensables sin la presión/colaboración de la burocracia
de la URSS de Gorbachov- el capitalismo recuperó los beneficios empresariales
a costa de un aumento brutal de la plusvalía extraída a los trabajadores
en todo el mundo.
La actual crisis indica que los recursos que han utilizado en los últimos
20 años se agotaron. Eso no quiere decir que vayan a abandonar esas medidas
sino que deben encontrar nuevas formas de extracción de plusvalía
o profundizar cualitativamente las existentes.
Las recetas de Bush
Bush llegó a la Casa Blanca con un paquete de medidas para la crisis:
de nuevo enormes inversiones en armamento (con la estrella del paraguas antimisiles),
planes para acabar con la escasez de energía abaratando su producción
y dando facilidades para recurrir a las fuentes más contaminantes (carbón,
nuclear, ...), explotación de las reservas naturales de Alaska... De
entrada rechazó cualquier compromiso de control de gases (Kioto). Junto
a ello prometía recortes en los impuestos de los ricos y menos ayudas
sociales.
Bush aplicaba la lógica de Reagan frente a la recesión: si el
consumo es incapaz de mantener la actividad industrial, entonces debe ser la
administración quien lo active. ¿Comprar qué? La producción
100% made in USA, de la que depende el 60% de toda la producción industrial
yanqui: la industria armamentística, que además permite aumentar
el poder norteamericano en el resto del planeta. Para el 2002 el Presupuesto
federal prevé un aumento del 7% en inversión militar, la mayor
subida desde Reagan, en 1981. En la primera etapa de gobierno a Bush se le acumularon
los contratiempos y las resistencias a sus planes, pero llegó el 11 de
setiembre.
¿Qué supusieron los hechos del 11 de
setiembre?
Una aceleración del curso recesivo de la crisis. Cayó el consumo
interno (1,8% sólo en septiembre, el mayor descenso desde enero del 87)
; el PIB cayó al -0,4%. La Bolsa acumuló nuevas pérdidas
con la excepción de las firmas relacionadas con el armamento. Pero lo
decisivo es que la nueva situación de guerra permitió a las multinacionales,
que habían aplicado planes de reestructuración graduales de despidos
ya a lo largo del 2001, aplicar una drástica reducción de costos:
450.000 despidos sólo en EE.UU. en octubre. La política mediática
de pánico a nuevos atentados (ántrax, viruela, voladura de puentes,
...) que potenció la propia administración, sirvió para
enmascarar y paralizar cualquier reacción de los trabajadores, mientras
mantenía toda la tensión en apoyo a la guerra.
La crisis se agravó, pero los hechos del 11 de setiembre impulsaron decidídamente
los planes de Bush. El combate al terrorismo le permitió relanzar sin
discusión su plan: aprobó incentivos fiscales por valor de 75.000
millones de dólares, que unidos a los aprobados para la reconstrucción
de Manha-ttan, supone un estímulo fiscal de más de 100.000 millones
(más del 1% del PIB), aprobó para defensa 345.000 millones para
lucha antiterrorista, aunque tuvo que ceder más ayudas sociales (ampliación
del subsidio de paro de 26 a 39 semanas), entregó más de 40.000
millones y otros 15.000 si era preciso para ayuda urgente a las compañías
aéreas, esto último a pesar de las quejas de la UE por competencia
desleal.
Esta no es la Guerra del Golfo
Algunos preveyeron que las enormes inyecciones a la industria que iban a suponer
las compras de armamento con la guerra revertirían la crisis. Ciertamente
los aumentos de cotización en bolsa General Dynamic, ATK o Raytheon compensaron
en parte las extraordinarias bajadas de las aerolíneas- pérdidas
totales entre 100 y 275 millones de dólares, de agencias de viajes, aseguradoras
y otras relacionadas con el transporte. El Grupo aero-espacioal norteamericano
Lock-heed Martin -asociado al grupo britanico BAE Sistems- se hizo con un contrato
de 37 billones de ptas en pedido yanqui de 3000 aviones de combate de 3ª
generación JSF, que pueden ampliarse a 74 billones de ptas en contratos
a estados aliados. Pero nada de esto es equivalente a la situación que
creó en la guerra del Golfo del 91, entonces la Guerra permitió
una consolidación de la industria militar en el marco de un crecimiento
general. Raytheon, la compañía del misil tierra-aire Patriot,
fue la estrella de Wall Street. Cada vez que uno de sus misiles iba al encuentro
de un Scud irakí, volaba un millón de dólares. Motorola
ingresó 1000 millones de ptas por sus teléfonos portátiles
desembarcando en Kuwait. A ellos siguieron General Motors, Ford y Chrisler,
contratados para reemplazar las pérdidas de vehículos militares.
Pero hoy, el cómputo de subidas y bajadas es claramente negativo. Uno
de los indicadores de las perspectivas de evolución de la economía
de mundial es el precio del petróleo. Hace diez años la amenaza
de guerra provocó un alza del precio del petróleo hasta los 40$
el barril. Hoy por el contrario, el precio del petróleo se hunde a menos
de 20$, lo que ha obligado a recortes en la producción para intentar
reflotarlo entre 22 y 28$. De acuerdo que la guerra del Golfo afectó
estados directamente productores de crudo, pero eso no es suficiente para explicar
la evolución opuesta en los precios. Hay que añadir lo esencial,
entonces se precisaba más petróleo (florecía la globalización),
por el contrario hoy la situación es de recesión.
El carácter de esta nueva crisis no es otro que una nueva sobreproducción.
El capitalismo es el único modo de producción que llega a su crisis
y declive por el exceso de abundancia. Claro que ese "exceso" de producción
lo es sólo para quienes la quieren vender con unos márgenes de
beneficio, hoy no hay exceso de producción para un planeta en el que
avanza el hambre y la miseria para la mayoría de la población.
Pero eso a ellos no les importa lo más mínimo.
Perspectivas
Ya hay economistas burgueses que hablan que el capitalismo debiera empezar a
desglobalizarse e introducir medidas keynesianas, es decir pasar del llamado
"neoliberalismo" a una política más intervencionista
del estado, con mayores gastos de protección social que eviten explosiones
sociales. Incluso Soros -que en el 92, ganó 1.000 millones netos de beneficios
apostando por la devaluacion de la libra esterlina- hoy defiende la tasa Tobbin.
Pero el plan de Bush parte de imponer una derrota al movimiento de masas que
permita una nueva extracción de plusvalía para recuperar los beneficios.
Pero para ello precisa: 1) golpear a su clase obrera y a la internacional para
aplicar nuevos recortes en condiciones laborales, sueldo y recortes sociales;
2) seguir sangrando los pueblos a través de la deuda externa y someterlos
más estrechamente (ALCA, privatizaciones, ...). Pero aplicar esos dramáticos
planes y sus consecuencias es imposible sin imponer un régimen de terror
que paralice y destruya cualquier oposión. Y ese es el "nuevo orden
internacional" y Bush opta a ser el gendarme que lo asegure. La salida
de la crisis no esa cuestión económica sino política, y
ahí está la guerra: por ejemplo la declaración de Bush
de perseguir a Bin Laden "vivo o muerto" tuvo un inmediato efecto
estabilizador en Wall Street. Y es así porque hay una estrecha relación
entre la capacidad del imperialismo por imponer sus planes a la confianza política
que precisan los capitalistas. La capacidad de los EE.UU. de construir su "nuevo
orden inter-nacional"empieza por demostrar que ha cumplido sus objetivos
declarados en la Guerra actual: imponer un Gobierno controlado en Afgansitán
y detener a Bin Laden.
Caso de empezar a dar muestras de debilidad y profundizar la desconfianza, el
crak financiero está sobre la mesa a sabiendas de que hoy la cantidad
de papel que hay en el mercado en forma de acciones, obligaciones, moneda, ...
es un enorme castillo de naipes muchísimo más inchado del que
llevó al crack del 29. La salida de esta crisis se va a resolver esencialmente
en el terreno de la lucha de clases. No hay nada que esperar para los trabajadores
y los pueblos del mundo de un sistema económico que ya no es capaz de
generar más que hambre, miseria, opresión y guerras. La única
salida realista a la crisis, es decir no utópica, es luchar para derrotar
los planes imperialistas y avanzar decidídamente a acabar con el capitalismo,
esa tarea hoy empieza en Afganistán.
Decíamos en anteriores ediciones de LI que Aznar contribuye directamente
a la política norteamericana no sólo con el apoyo político,
sino con la utilización de las bases de Morón y Rota, con las
fuerzas navales españolas que forman parte de la OTAN desplazadas al
área y aplicándose rápidamente a detener a supuestos miembros
de Al Quaeda. Es por esa implicación que Aznar recibe como contrapartida
un protagonismo que no se corresponde, como en el encuentro con Arafat, en presencia
de Mubarak en el Foro Formentor, organizado y financiado por Repsol.
Eso fue así desde el primer momento, y no sólo por la posición
del Estado Español con respecto a los EEUU, sino también por sus
necesidades internas. No sólo fue Aznar, sino también el rey quienes
inmediatamente -como el resto de gobiernos de la U.E- salieron a reforzar su
lucha contra el "terrorismo". No sólo como alumno bien aplicado,
sino porque sus ataques a las organizaciones vascas aún no han llegado
a los grados de persecución que quisiera, Aznar fue uno de los primeros
en aclarar que no sólo hay que combatir a los terroristas, sino "a
los países o las organizaciones que les dan apoyo ideológico".
Los atentados en los EEUU reforzaron el discurso de Rajoy a raíz de las
detenciones inacabables del "comando Barcelona de ETA", con las cuales
se ha profundizado el proceso de criminalización del movimiento okupa
-que tras brutales enfrentamientos en las desocupaciones de septiembre en Barcelona,
no se han detenido y han llegado al récord de las 5 casas desocupadas
en una semana durante el mes de noviembre-. La lucha "antiterrorista"
que arrancó en Euskadi, poco a poco se fue extendiendo a otras zonas
del Estado y a más organizaciones de la izquierda. Pero ya preparan el
próximo paso: golpear también al movimiento anti-globalización.
Rajoy relaciona ETA con el movimiento okupa y la reunión de la UE de
marzo del 2002. Ellos saben que la lucha contra los planes económicos
de los bloques capitalistas va a más i quieren evitar hechos como los
de Génova desactivando los movimientos de forma preventiva e identificando
como "terrorista" cualquier organización que se escapa a su
control.
Todos los Gobiernos se apuntaron a la "lucha contra el terrorismo"
para impulsar mecanismos represivos: Alemania, Francia, ... y el Estado español.
Aznar reformó el CESID y consiguió más facilidades dentro
de la UE para combatir a ETA. Luego le tocó el turno a Gestoras Pro-Amnistía,
la organización de apoyo a los presos vascos, con 12 encarcelamientos
y la congelación de todas las cuentas bancarias. Pero no se queda aquí
y todo el mundo a quien no controlan está amenazado por el aumento de
la represión, sólo un ejemplo, en la asamblea de la Plataforma
contra la guerra en la escuela popular "La Prospe" de Madrid, todos
los asistentes fueron identificados uno a uno por la policía a la salida
de la reunión.
Aznar se siente fuerte y sigue avanzando respaldando las propuestas en la UE
del nuevo concepto de terrorismo, incluyendo la violencia callejera tomando
como ejemplo Euskadi y las acciones de Jarrai, ... hasta el punto actual en
que trata de que HB se incluya en la lista europea de organizaciones que dan
apoyo al terrorismo. Inclusive sus socios en el bloque "contra el terrorismo",
PNV e IU, lo ven incompatible con la legalidad de HB en el Estado español.
Con el movimiento independentista vasco en el punto de mira, pero con los criterios
de ampliación señalados, la presidencia española de la
UE va a situar en el centro los ataques contra el movimiento antio-globalización.
Pero no sólo porque mientras caen miles de puestos de trabajo al dictado
de las multinacionales, y los sindicatos mayoritarios se aprestan para firmar
un pacto social, las movilizaciones que puedan darse se van a radicalizar, entrando
de lleno en el término ampliado de terrorismo.
Es por eso que nadie debe dejar pasar ninguna agresión sin respuesta:
ni la exterior del gobierno español como parte del bloque imperialista
en la guerra, ni la interior contra cualquier movimiento que tome la calle para
enfrentar los planes del gobierno y las multinacionales.
Fronteras impuestas
Aprisionados
Las sucesivas amputaciones al Afganistan nacido en el siglo XVIII y el trazado
de fronteras impuesto por los imperialismos británico y ruso entre el
siglo XIX y XX, imponen en el Afganistán actual la convivencia de 50
etnias y grupos tribales, en muchos casos históricamente enfrentados,
y que en cambio desbordan sus fronteras hacia los países vecinos. Ese
complejo conglomerado ha servido de estado tapón, primero entre Rusia
y la India británica, luego entre Pakistán e Irán, y posteriormente
entre la URSS y la revolución iraní. Son 27 millones de afganos,
mayoritariamente musulmanes -introducido en el s. VII- de mayoría sunnita
y una minoría que ronda el 20% de chiitas -mayoritariamente hazaras-,
que tienen por lenguas oficiales el pashtún y el dari (persa). Hay 3,6
millones de afganos refugiados en los países limítrofes, principalmente
en Pakistán. Si bien esta realidad étnica no explica la actual
situación, que tampoco viene marcada por los problemas nacionales, ilustra
las dificultades de una solución que la obvie y que no contemple los
países vecinos.
¿Un problema medieval?
Las estructuras sociales tribales, con sus clanes y recillas facilitan el considerar
su "atraso" como vestigios feudales y no capitalistas que hay que
"superar". Esos lazos tribales son esencialmente producto del nomadismo
y semi-nomadismo ligado históricamente a la ganadería, pero hoy
también al comercio legal e ilegal que el no desarrollo de vías
de comunicación sigue dejando en manos de las caravanas.
Sin embargo, las ovejas van a parar al mercado de la lana y de pieles de astrakán
y los productos que se importan o exportan, particularmente los ilegales, de
armas y opio, son de un mercado mundializado capitalista.
Así pues, la prevalencia de unos u otros clanes y tribus, no es producto
de sus rencillas históricas sino de la competencia por los lazos con
el mercado internacional y la producción de materias primas de un lado
y, en menor medida, de la capacidad de mantener un cierto mercado interno del
otro. Es decir, son elementos de conformación de la burguesía
afgana y de su necesidad de explotación de pastores y campesinos. En
esas condiciones, las rivalidades tribales se transforman en expresión
deformada de la lucha de clases en el país y arma del imperialismo para
mantener su control a condición de que no superen los límites
tolerables de la estabilidad de la zona. Los "señores de la guerra",
por más que mayoritariamente alisten sus milicias en una u otra étmia,
no responden mayormente a las aspiraciones de éstas, sino a sus propias
pugnas por un status ligado al control del comercio lucrativo o a los servicios
mercenarios prestados a una u otra potencia exterior.
¿Problemas nacionales?
La ligazón con la tierra, base del concepto nacional burgués,
para homogeneizar el mercado interno en base a la lengua y constituir así
el núcleo de los modernos estados capitalistas, tiene sus peculiaridades
en Afganistán: de un lado las mutilaciones del imperialismo, del otro,
que las tribu que más manifiesta el sentimiento nacional, no es sedentaria,
sino semi-nómada ligada tradicionalmente a la ganadería y el comercio,
los pashtunes. Las fronteras, en tierras abocadas a largos períodos de
sequía, y basados en una ganadería transhumante empuja al hambre
y la miseria. Decía Trotsky refiriéndose a los bashkires, buriatos,
kirguizes... durante la revolución rusa: "El despertar del espíritu
de independencia nacional se cifraba aquí, antes que nada, en la lucha
contra los colonizadores, quienes habían creado una fragmentación
artificial y condenaban a los nómadas al hambre y la muerte". Ese
es el sentido de la rebeldía pashtun y la reivindicación del Pashtunistan
como unidad del grupo étnico pero también del territorio necesario
para mantener una producción ganadera rentable. Aparejado a él
el comercio, viene a definir lo que los analistas hablan de fronteras sumamente
"permeables"... en realidad, ponen sobre la mesa el carácter
de su imposición.
Por otro lado, la negativa al reconocimiento de la identidad étnica,
en pro del mantenimiento de unas fronteras que encierran contínuos conflictos
y garantizan la miseria, facilita la consolidación del islamismo como
identidad común del estado y de canalización del enfrentamiento
con el imperialismo. Por eso, probablemente como decía Lenin la forma
de despertar de esos pueblos a la política sea la lucha nacional. Sólo
que esta no es la que hoy se está viviendo en Afganistán.
A caballo de fronteras: pashtunes,
baluchis, nurdistanís.
Los pashtunes son el 38% de la población y cuenta con 12 millones en
Pakistán, donde se conocen como pathans. La unidad de ambos lados de
la frontera fue el embrión del Afganistan y siempre mantuvieron la hegemonía
en el país.
En 1949, en el Baluchistan pakistaní de mayoría pashtunes éstos
proclamaron la independencia del llamado Pashthunistan -o Pathanastán-
con el apoyo de India, lo que vino acompañado de la decisión del
parlamento afgano de desconocer la línea Durand impuesta por los británicos
como frontera legal entre ambos países.
La insurrección se repitió en el 55, y en el 66 estuvo a punto
de ser causa de una guerra con Pakistán. En el 73, tras el asesinato
de su lider pakistaní Abd al-Samad Jan al-Sakza'i, cristalizaron sus
pretensiones autonomistas en el NAP (National Awami Party) que fue ilegalizado
en el 75, fecha en que también quedó exterminada su guerrilla
con más de 7.000 combatientes confinados en campos de concentración.
La relación a ambos lados de la frontera se ha mantenido tanto por el
trasiego de la ganadería como de toda clase de comercio legal e ilegal.
Los talibán proceden de este grupo étnicamente pashtún
y musulmanes fundamentalistas sunnitas. Muchas de las regulaciones religiosas
más radicales que han impuesto los talibán, como la forma de tratar
a las mujeres, tienen su origen en las normas rurales de las tribus pashtunes
y no en el islam.
Hay otros grupos pashtunes no talibán, pero también fundamenta-listas,
como Hizb-i Islami de Gulbeddin Hekmatyar -uno de los responsables de la destrucción
de Kabul junto a Dustum frente a Rabbani, el primer gobierno del Estado Islámico
impuesto por los Mujahideens y con el que poco después, debilitado su
poder militar, pactará ser su primer ministro hasta la caída de
Rabbani a manos Talibán- y el Ittihad-e Islami de Abdul Rasul Sayyaf.
Los pashtunes politizados y no fundamentalistas se encuentran en su mayoría
refugiados en Pakistán o exiliados en Europa.
Los baluchis y braouis son dos etnias que se han mezclado a través de
los tiempos. Representan el 2% de la población, ganaderos y de orígen
similar al de los kurdos. Se encuentran en el sur de Kandahar, a lo largo de
la frontera con el Baluchistán paquistaní i el iraní. Es
un desierto, montañoso y de lagunas salobres. En el siglo XVIII existieron
como estado independiente. Sin embargo, su reivindicación en el siglo
XX ha quedado eclipsada en Pakistán por la de los pashtun y su Pathastan
-con los que luchó por la independencia-, y reducida al Baluchistan iraní
la exigencia del reconocimiento al derecho a la autodeterminación.
Los nuristanis eran conocidos como kafir (infieles) hasta su conversión
forzada al islam en el siglo XIX. Viven sobre todo en las montañas del
noreste de Kabul y quedan algunos miles en Pakistan. Con la conversión,
el Kafiristán -tierra de infieles- pasó a conocerse como el Nuristan
-tierra de la luz-.
Separados del grueso étnico: tayikos y uzbekos
Los tayikos representan el 25% de la población. Constituyen la antigua
población persa y hablan un dialecto de ese idioma. Viven alrededor de
Herat, al oeste, y en las montañas del noreste -estribaciones del Himalaya
y de la meseta de Pamir- hasta Kabul, próximos a sus hermanos de Tayikistán.
El comandante Massud, mítico líder de la Alianza del Norte asesinado
en septiembre, era tayiko. Son sunnitas, sedentarios, que perdieron su carácter
tribal hace tiempo.
A 3.800 m de altura, desde el paso del Salang, en un reportaje de Chiesa, se
señala la frondosa vegetación de los valles -de producción
hortícola, frutera y de algodón-, y el aislamiento provocado por
el mismo Massud al dinamitar el estratégico túnel soviético
que tenía por objetivo conexión económica de Afganistan
con Pakistan y Asia Central. Completan el panorama, los canales de irrigación
inutilizados que vuelven a imponer la desertización, que como lo hiciera
Gengis Khan fue la forma con que evitó durante años las rebeliones
contra el poder.
Los uzbekos son turcófonos como los turkmenos y los kirguizos. Representan el 12% de la población concentrada en el oeste y en el norte junto a la frontera de Uzbekistán. Son sunnitas. El grupo más importante es la Jumbish-e-Milli Islami que lidera Rachid Dustum, antiguo aliado de los soviéticos durante la ocupación, de los Talibán en el 96, y hoy en la Alianza del Norte. Su evolución del comunismo al fundamentalismo ha sido espectacular.
Hazaras y aimaks:Bolsones aislados
Los hazaras son un 19% de la población que ha sido reiteradamente reprimida
por los distintos gobiernos pashtun en sus intentos por obtener la autonomía
. Esto ha venido reforzado por sus rasgos físicos turcomongoles y porque
la mayoría hazara es chiita -razón por la que se han acercado
a Irán, tanto en tiempo del Shah como posteriormente-, considerada como
una herejía por los sunnitas. La represión ha sido particularmente
violenta con los Talibanes con masacres como las de Mazar-i-Sharif en el 98
y la de Yakaolang en el 2001. El grupo hazara más importante es Hezb-i
Wahdad, en un brevísimo período aliado a los Talibán cuando
estos tomaron el poder, pero hoy encuadrado en la Alianza del Norte. Son de
lengua persa.
Los aimaks están concentrados entre Hazaradjat y las montañas
de Herat. De origen seminómada, persófonos, tienen costumbres
propias como la de que sus mujeres no llevan velo, aún perteneciendo
a la mayoría sunnita del país. Militan también en la Alianza
del Norte.
Aún si se quiere analizar el problema étnico afgano aisladamente, el papel del imperialismo vuelve a parecer como determinante. Así dice la politóloga iraní Nazanín Amirian que "Desde hace miles de años cada étnia sabe su porción de poder. Los pashtuns siempre han tenido la mayoría del poder porque son más y esto era admitido por el resto. Lo que pasa es que los talibanes llegaron a Afganistan con un plan organizado por EEUU, Arabia Saudí y Pakistán para "limpiar" el país para sus oleoductos y aumentaron los odios (...así...) humillaron a las demás etnias haciendo que llevaran cosido un pedazo de tela para demostrar que no eran pashtun. Pero antes de los talibanes no había habido estos problemas". Si hemos iniciado este artículo señalando la imposición imperialista de unas fronteras, hay que cerrarlo remarcando el acicate imperialista a los enfrentamientos étnicos. Dificilmente, se podrá abordar lo uno al márgen de lo otro.
Tadjikistán, Uzbekistán
Turkmenistán
Las Repúblicas exsoviéticas de Turkmenistán, Tadjikistán
y Uzbekistán, sufren directamente la crisis afgana. Histórica
y culturalmente por razones étnicas, y políticamente por el efecto
marcado por la ocupación soviética. Dicen que cuando Afganistán
sufre gripe, el Asia Central exsoviética se resfría, y la gripe
de Afganistán dura 22 años.
Tadjiskistán es un frágil protectorado ruso, cuyos soldados controlan
los 1.200 Km de frontera con Afganistán. Sufrió una guerra civil
(1992-1998), entre la guerrilla islámica OTO - vinculada a Afganistán-
y los herederos del PCUS que terminaron imponiéndose con Rajmonov. Frágil
equilibrio con bandas armadas islamistas: atentados como los de la capital Dushambé.
Con 5 millones de habitantes, y a pesar de su pasado stalinista, sigue teniendo
el poder repartido en clanes regionales. Posee el yacimiento de plata más
extenso del mundo y parece que de uranio.
Otro aspecto del resfrío es la guerra fría que mantiene con Uzbekistán
que hace que en los últimos años ambos gobiernos hayan animado
ataques guerrilleros en el otro país, en general basados en que cada
uno tiene un millón de nacionales de la etnia del vecino.
Uzbekistán es la potencia de la zona -3º de la CEI-, con más
de 24 millones de habitantes, posee sólo 130 Km de frontera con Afganistán
pero cuenta con el paso de Termez que es la salida natural para las exportaciones
afganas por el norte. Segundo exportador mundial de algodón, séptimo
productor de oro y cuarto en reservas, autosuficiente en carburantes, petróleo
para la exportación y un desarrollo industrial ligado a la lana, el astrakán
y la seda. En tiempos de la URSS consolidó un proceso de irrigación
que cambió el pastoreo nómada de sus semidesiertos por actividades
agrícolas, lo que acompañado de vías de comunicación,
etc... desterró el peso determinante de los clanes. En los 80, estuvo
sacudida por la corrupción de la mafia del algodón -altos dirigentes
del PCUS uzbeko implicados fueron despuestos por Moscú lo que fue leído
como una injusticia nacional- y la violencia interétnica -además
de con los tadjikos, hubo pogromos contra los mesjetos, minoría originaria
de Georgia deportada por Stalin y que terminó en la repatriación
de una cuarta parte de sus 160.000 habitantes a finales del 90-, desarrollando
un fuerte movimiento nacional uzbeko que dio lugar al partido Birlik en el 89
y en la transformación del PCUS en el Partido Demócrata Popular
también con fuertes rasgos nacionalistas. Este ganó las elecciones
del 90, asumiendo Karímov -el nuevo Tamerlán- quien continúa
hoy, con un gobierno de mano dura, pero que ha mantenido la estabilidad económica
y cierta independencia de Moscú que le empuja a buscar conexiones con
el "mundo occidental". Así, no firmó en mayo, con Moscú
y las Repúblicas vecinas, un acuerdo para la creación de una fuerza
de intervención rápida en la zona. Pero en cambio, sufre desde
el 99 los ataques del Movimiento Islámico de Uzbekistán, creado
por Namanganí, ex paracaidista soviético combatiente en Afganistán,
que ha realizado diversos atentados en la capital Tashkent y mantiene sus bases
en territorio afgano. La respuesta ha sido durísima, particularmente
en Ferganá, donde fueron reprimidos los islamistas y se dice que más
de 7000 se pudren en las cárceles uzbecas. Así pues, Uzbekistán
tuvo especial interés en apoyar la lucha anti-talibán, que le
permitía un acercamiento a EEUU -al que ofreció enseguida colaboración-
en la esperanza de eliminar las bases de la guerrilla uzbeka, a la vez de que
los oleoductos desde Uzbekistán lleguen al Índico, Oriente y el
Golfo Pérsico, sin depender del territorio ruso.
Por último Turkmenistán, con una población de 3,5 millones
de personas que ocupan desiertos y semi-desiertos, tiene 740 Km de frontera
con Afganistán. Posee enormes yacimientos de gas natural. Su reserva
de petróleo, junto a la de Kazajastán, se calcula representan
la cuarta parte de las mundiales. También salpicada por la corrupción
durante los 80, a diferencia de Uzbekistán ni sufrió enfrentamientos
inter-étnicos ni reivindicaciones nacionalistas. Es un régimen
personal estable, encabezado por Niyazov que mantiene una política de
"no alineamiento" y ha mantenido relaciones políticas y comerciales
regulares con los Talibán todos estos años.
Entre el imperialismo y la movilización
Pakistán
La actual dictadura militar de Pakistán, encabezada por el General Pervus Musharraf, llegó al poder con el golpe de estado del 12 de octubre de 1999, que derrocó al gobierno civil de Nawaz Sharif. Con el apoyo de los partidos fundamentalistas pakistaníes, el gobierno de Musharraf estuvo directamente vinculado al régimen Talibán al que ofreció un soporte político explícito. No hay que olvidar que los Talibán fueron entrenados, armados y financiados en Pakistán, y que trabajaron en conexión directa con los servicios secretos pakistaníes (ISI), con el objetivo de mantener un estado islámico satélite frente Irán por un lado y evitar futuras crisis con el Pathunistán por el otro. Sin embargo, a raíz de la crisis de los atentados, EEUU necesitaba a Pakistán como aliado en la zona y compró su apoyo a la agresión imperialista, sin importarle el hecho de reforzar política y económicamente una dictadura militar.
El golpe de Musharraf fue producto de una profunda crisis económica
y política, derivada de la reducción de la entrada de capital
occidental en el país, cuando éste dejó de ser necesario
como campo base contra la presencia soviética en Afganistán. Como
aliado de occidente, Pakistán recibió durante los años
'80 enormes cantidades en forma de créditos del FMI, que se añadían
a las ingentes sumas y el armamento aportados directamente por los EEUU. Obviamente,
este dinero no revirtió en el desarrollo del país ni en la mejora
de las condiciones de vida de los trabajadores, sino que fue a parar directamente
a las cuentas en el extranjero de generales, burócratas y presidentes
corruptos. Sin embargo, el colapso de la URSS y la nueva situación internacional
transformaron radicalmente la situación: ahora había que retornar
los créditos y por eso el FMI impuso reformas económicas brutales
-sobre una economía fundamentalmente agraria- traducidas en privatizaciones,
despidos masivos de funcionarios y la desaparición de las prestaciones
sociales. Los gobiernos civiles de Benazir Bhutto y Nawaz Sharif, que se alternaron
en el poder entre 1988 y 1999, tuvieron que enfrentar como consecuencia de dichas
políticas el crecimiento de la miseria y el desempleo y la caída
generalizada del nivel de vida de los trabajadores. El 40% del presupuesto se
destinaba exclusivamente al retorno de la deuda externa: Pakistán retornó
en forma de intereses 12 dólares por cada dólar obtenido como
crédito. Otro 40% se dedicaba a gasto militar, justificado por el conflicto
con la India sobre Cachemira.
Temiendo pérdida de peso del ejército con la normalización
de las relaciones entre India y Pakistán en 1998, los militares optaron
por la reactivación de la guerra en Cachemira y meses más tarde
tomaron el poder. A pesar de las sanciones impuestas por los EEUU, la UE, Japón
y Australia por los ensayos nucleares y las restricciones impuestas por la dictadura,
el FMI llegó a un acuerdo con Musharraf: no exigiría la reducción
del gasto militar, a condición de que el gobierno se encargara de implementar
las reformas económicas y de garantizar el pago de la deuda. Centenares
de miles de trabajadores fueron despedidos, los impuestos indirectos aumentaron
y el nivel de pobreza se duplicó. Se empezó a desarrollar entonces
un fuerte movimiento que exigía la democratización del país.
En agosto de 2001, Musharraf se vio obligado a prever la convocatoria de elecciones.
Pero los últimos acontecimientos han abierto una situación totalmente
distinta.
Occidente ha levantado todas las sanciones internacionales contra la dictadura
pakistaní: los EEUU han afirmado la estabilidad y legitimidad del régimen;
13 países (entre ellos el Estado Español) han renegociado el pago
de la deuda, y el FMI la ha reducido en un tercio. Éste es el precio
del apoyo de Pakistán a la guerra imperialista. Y no se trata de nada
nuevo, puesto que las clases dirigentes pakistaníes - y particularmente
el ejército- han apoyado siempre al imperialismo, desde la crisis de
Suez a la Guerra del Golfo.
Sin embargo, estas ayudas difícilmente podrán compensar la fuerte
crisis económica a la que se enfrenta el país, a causa de la caída
de las exportaciones en un 50% -básicamente alfombras y otros productos
textiles- , derivada de la guerra. Se prevé que este año Pakistán
dejará de exportar productos por un valor de 4.000 millones de dólares.
Muchas empresas han quebrado y miles de trabajadores han sido despedidos desde
octubre.
Para el imperialismo es fácil comprar a un gobierno, pero no lo es tanto
comprar a toda una población. En Pakistán -como en la mayoría
de países del mundo árabe-musulmán- ha surgido un fuerte
rechazo a la cooperación del gobierno con la agresión, y el gobierno
ha perdido el escaso apoyo popular con el que contaba hasta ahora. El fundamentalismo
-que además ha seguido manteniendo un peso determinante en algunas estructuras
del aparato de estado, como el ISI- ha intentado capitalizar este sentimiento
antiimperialista, y ha tomado una fuerza sin precedentes en el país (sobre
todo en la región del Baluchistán y entre los pashtunes), lo que
se ha traducido en más ataques a las minorías, las fuerzas de
izquierda y los sindicatos. Sin esa fuerza, y sin el peso relativo en el aparato
de estado, es difícil comprender las imágenes de los miles de
mujaidines armados que cruzaban la frontera hacia Afganistán.Una de las
principales repercusiones de la agresión imperialista ha sido pues el
refuerzo de las organizaciones islamistas, con un proceso de talibanización
en el que se han impuesto sus elementos más brutales.
SOMBRAS DEL KREMLIN
De la "revolución" a
la ocupación soviética.
¿Revolución abortada?
En muchos textos de izquierda, se habla de la revolución afgana, refiriéndos a la toma del poder por parte del PDPA (partido comunista afganao) en el 78. No nos parece muy adecuada la calificación para un proceso marcado por golpes de estado tradicionalmente opuestos a un proceso revolucionario, y menos cuando el telón de fondo son amplias movilizaciones de masas. Pero incluso más allá de esas importantes diferencias, sigue siendo imprescindible explicar qué ocurrió para que tras 14 años al frente del país, su sucesor fuera un estado Islámico. Nos parece que desde el orígen hasta el fin, la supeditación a los intereses del Kremlin fue determinante en la traición de la lucha afgana.
Independencia afgana y revolución de octubre
Con la revolución rusa, se trocarían unas relaciones que habían
estado precedidas por las agresiones zaristas y su participación en la
Conferencia de St. Petersburgo con el imperialismo británico que fijaría
las fronteras definitvas del Afganistán actual y legitimaría con
ello la línea Durand del imperio indobritánico que sería
la base en el 47 de la frontera afgano-pakistaní.
Afganistán fue el primer país en reconocer al gobierno obrero
en 1919 y éste la independencia afgana de los británicos proclamada
unilateralmente por el rey Ammanullah. El acuerdo Kabul-Moscú de 1921
lo consolidó: técnicos rusos trabajaron en la instalación
de comunicaciones, instruyeron a pilotos afganos en la URSS, a la vez que entraban
las mercancías soviéticas en un mercado hasta la fecha monopolizado
por los británicos. La respuesta de éstos fue brutal, tanto más
cuanto que la propaganda bolchevique se filtraba a través de Afganistan
hacia India: los británicos apoyaron a las jerarquías tanto tribales
como religiosas descontentas con las reformas de modelo turco de Ammanullah
hasta derrocarlo en 1929.
Movilizaciones y nacimiento del PDPA al amparo de la
URSS
Su sucesor, Nazer Shah inició la llamada "era de las fronteras cerradas"
con la URSS con la anulación de las reformas iniciadas, la reducción
del contacto con los soviéticos a las relaciones diplomáticas
y la devolución del mercado a los británicos. La situación
se prolongó hasta la retirada británica en el 47 con la independencia
de la India.
El gobierno afgano corrió a cubrir ese vacío y EEUU ni quiso hacerlo
ni atender a la solicitud de venta de armas, cuando las tensiones con Pakistán
por la autodeterminación de pashtunes y baluchis -que contaban también
con el respaldo de India- estaban cercanas al conflicto bélico. Afganistán
se volvió hacia la URSS. Así, con Kruschev de un lado y el rey
Zahir Shah del otro, su ministro Daud Khan firmó un tratado de amistad
que le garantizó las armas, el apoyo soviético en el tema del
Pashtustan, ayuda técnica, construcción de carreteras y aeropuertos,
y entrenamiento para más de la mitad de los oficiales en la URSS.
Sectores islamistas alentaron el temor de Zahir ante la proximidad soviética:
destituyó a Daud promulgó una constitución sobre la base
del Islam y la monarquía constitucional. El pakistani Jama'at-i Islami,
de Abdul Ala Maududi construyó su partido hermano afgano, a la cabeza
del cual, en los 70, ya estaría Rabbani (el futuro presidente con la
Alianza del Norte).
Pero la miseria, combinada con la velocidad con que se desarrollaron los grupos
de izquierda y las organizaciones sindicales -que indirectamente quedaban al
margen en la constitución- tuvieron sus efectos: las movilizaciones y
revueltas provocaron 5 cambios de gabinete en menos de 10 años.
En el 65 Babrak Karmal, Mohamed Taraki y Hafizullah Amin fundaban el Partido
Comunista Afgano (Partido Democrático del Pueblo de Afganistán,
PDPA) sobre la base de sus respectivos grupos: el Parcham [Bandera] y el Khalq
[Pueblo]. Ese mismo año obtendrían tres diputados en las elecciones.
Sin embargo, la fusión jamás terminó de consolidarse y
siguió en el interior del PDPA, reflejando entonces las dos tendencias
que marcaban la crisis política del Kremlin y se reflejaban en todos
los PCs. El nacimiento del PDPA coincide con el inicio de la era Breznev que
reforzando el presidencialismo trataba de cabalgar el apoyo en el aparato militar,
con reformas como las de Kosiguin, expresión del crecimiento de un ala
"liberal" en el partido. En política exterior, se combinaría
la entrada de los tanques en Praga y el conflicto chino-soviético, con
los vaivenes de la "coexistencia pacífica" compatibilizando
los intereses de la URSS con los límites del enfrentamiento con los países
capitalistas.
Esas posiciones se expresaron en el PDPA tanto en su versión más
"reformista" -Parcham- como en la stalinista "radical" -Khalq-.
Ambas estaban de antemano condenadas al fracaso porque su dependencia de la
política del Kremlin y de la "coexistencia pacífica",
imposibilitaba una revolución afgana confinada a los estrechos líimites
de las fronteras impuestas por el imperialismo. El Parcham dirigió el
partido hasta el 76, siendo Babrak Karmal el hombre de confianza de Moscú
en ese período.
Golpismo y movimiento de los No Alineados
La inestabilidad económica y política se profundizaron y en medio
del caos, se realizaron las elecciones del 69 en que el PDPA obtendría
dos dipuatdos:Babrak y Hafizullah Amin.
La situación empeoró tras la catastrófica cosecha del 71
que se cobró 80.000 muertos.
Daud quiso cerrarla con un golpe de estado en 1973 que proclamó una república
y formó gobierno con el Parcham, a la vez que iniciaba una purga de musulmanes.
Su programa prometió un rápido y revolucionario desarrollo basado
en la democracia y el socialismo, incluyendo la reforma agraria y el inició
de nacionalizaciones (1975). El PDPA volvería a dividirse alrededor de
sus dos grupos fundacionales.
Pero en el 77 Daud promulgó una nueva constitución con partido
único tipo Argelia o Egipto (de Naser), entró en los No Alineados
tras eliminar a los ministros del Parcham e inició una represión
generalizada. Moscú intentó un último acercamiento, que
fracasó.
Reducida su base social por las medidas represivas, la revolución iraní
imprimiría urgencia a la necesidad soviética de un gobierno de
garantía. Las dos facciones del PDPA (Khalq y el Parcham) se reunificaron
bajo control directo del Kremlin y Taraki (Khalq) asumiría como secretario
general. Daoud trató de eliminarlo deteniendo a sus dirigentes.
¿Revolución o golpe?
En abril, el coronel de aviación Abdul Kadir dirigió un golpe
de estado contra Daud que costará más de 3.000 muertos que pondrá
el poder en manos del PDPA -¿golpe de estado orquestado por la KGB o
revolución deformada?-. Se proclama la República Democrática
y Nur Mohammad Taraki asume la presidencia junto a Hafizullah Amin (ambos del
Khalq), junto a Babrak y el propio Kadir.
Las disensiones internas del PDPA por el tipo de relación con la URSS
y la política frente a la guerrilla musulmana, hacen tambalear los planes
soviéticos (con el debilitamiento que representa la salida del gobierno
del Parcham: destitución de Kadir y Babrak). Breznev se prepara con la
firma de un tratado (diciembre 78) con Taraki que le permitiría la entrada
de tropas caso de ser imprescindible para garantizar la estabilidad del país.
La oposición guerrillera llega a las puertas de Kabul con el atentado
que cuesta la vida al embajador norteamericano. El vice-primer ministro Amin
da un nuevo golpe de estado en septiembre del 79 intentando estabilizar la situación
en base a una feroz represión que provocó revueltas campesinas,
insurrecciones urbanas y luchas intestinas, que ponen al régimen al borde
del colapso.
Si antes había sido el momento del balance del fracaso de la línea
frentepopulista del Parcham, ahora lo será de la segunda opción
del Kremlin, el ala más stalinista, reflejada en el Khalq. Pero el pueblo
afgano no tendrá la posibilidad de hacer ese balance, las tropas soviéticas
intervienen en diciembre en base al tratado firmado con Taraki.
Ocupación y guerra civil
Amin fue asesinado y reemplazado por el ala moderada y pro-soviética
de Babrak Karmal quien también fracasará en su intento de pacificar
el país a pesar de la cesión en el 81 a Keshmand de la presidencia
del país -tratando de neutralizar al Khalq- y de su politica de crear
el Frente Nacional de la Patria, tratando de unificar todas las fuerzas políticas
del país, en otro intento de salida frentepopulista.
La entrada de las tropas soviéticas ya había impulsado una nueva
Yihad contra el invasor, apoyada por antiguos terratenientes pero que haría
pie en el descontento de sectores de masas que se expresaron en la huelga general
de Kabul de febrero del 80 y la revuelta estudiantil de abril del mismo año,
drásticamente reprimida.
En el 82 se podía ya hablar de guerra civil, complicada al año
siguiente por la fragmentación de la guerrilla entre grupos sunnitas,
chiitas y laicos. El alineamiento internacional, y particularmente yanqui con
la entrega de armas de Reagan a los Mujaidines y el posterior apoyo de Pakistán
buscando vertebrar un gobierno satélite en el vecino país, hacen
la situación insostenible.
La lucha afgana hace mella en los soldados y en la opinión pública
soviética que vive una profunda crisis económica y política.
También el ejército regular afgano se desintegra en el frente,
mientras se suceden los avances de los Mujaidines.
Retirada soviética y caída del último
gobierno Parcham
En el 85 en Moscú soplaban ya los vientos de la Perestroika y la Glasnot
con Gorbachov en el Kremlin y son un punto de inflexion en su politica hacia
Afganistan. Pravda reconocía (21 nov 85) que la invasion podia haber
sido un error y recomendaba al gobierno de Kabul que negociara con la guerrilla
islámica. Por las mismas fechas se realizaba la primera cumbre de Gorbachov
con Reagan y a partir del 88 la armada yanqui se desplegaba en el Golfo Pérsico
ante el silencio de Moscú.
En mayo de 1986, Babrak saldrái definitivamente de escena por su identificación
con la ocupación, a pesar de su estrecha identificación con la
línea de Gorbachov y sus intentos de plasmarla en Afganistán.
Tras otra reorganización del PDPA, que esta vez llevará el nombre
de Patria asume su nuevo secretario general, el hasta entonces exiliado comandante
Muhammad Najibullah, también del Parcham, quien trató inutilmente
de concretar un alto el fuego con los Mujaidines.
1,3 millones de afganos muertos durante la ocupación, 2 millones de desplazados
internos y 4,5 de refugiados fuera del país, y una gran devastación
económica son el saldo con el que se llega a los acuerdos de Ginebra
y a la retirada total de las tropas en febrero del 89.
El gobierno de Najibullah resistió hasta la caída de Kabul en
1992, entre otras cosas con la puntilla de la traición de Dustum -aupado
por Najibullah a la dirección del PDPA- Patria y actualmente al mando
del grupo uzbeco de la Alianza del Norte.
Breznev intentó reducir al mínimo el coste social de la ocupación
soviética, reclutando las primeras tropas en las repúblicas de
Uzbekistan, Tayikistan y Turkmenistán. Sin embargo, eso facilitó
las deserciones y obligaron a suplirlos por soldados de otras zonas rusas. El
costo en vidas soviéticas fue oficilamente de 16.000 soldados, aunque
según fuentes afganas fueron 50.0000. Así, al coste militar de
la ocupación (8,2 billones $ anuales) alimentado por Reagan entregando
armas a los "luchadores por la libertad afganos", en una situación
de crisis económica profunda, viieron a sumarse movilizaciones que reflejaban
una opinión pública rusa desfavorable a la ocupación. El
giro de Gorbachov, hablando de ella como "error" no hizo sino añadir
un contingente de 600.000 ex-soldados afganos que volvían al país
sin ningún reconocimiento, abocados al paro, en muchos casos en contacto
con el mercado de la droga afgano y un amplio espacio para los lazos con las
mafias de un lado y los movimientos de oposición del otro.
Así este Vietnam resultó más costoso al invasor que su
predecesor siendo el catalizador del desmembramiento de la URSS: facilitó
a Gorbachov en el 88 la supresión de los sectores "duros" del
PCUS aprovechando el desprestigio de la jerarquía militar soviética
por la ocupación afgana que lo respaldaban. Y, paralelamente, y junto
al resurgir de los nacionalismos ese mismo año con Nagorno-Karabaj, propiciaron
el ascenso de Yeltsin que culminaría con la desmembración de la
URSS en el 90.
ISLAMISMO
El ataque del 11 de septiembre a las Torres Gemelas en Nuevo York y la subsiguiente agresión del imperialismo norteamericano contra Afganistán para derrotar el gobierno Talibán, colocó en el primer punto de la atención mundial el tema del desarrollo del movimiento islámico en los países musulmanes y su creciente penetración en el movimiento de masas como dirección política alternativa a las que ya existen. De hecho desde Indonesia hasta Marruecos (cinturón verde) en la gran mayoría de los países musulmanes, significativas partes de las masas se agrupan alrededor de las corrientes islamistas que aparentemente están contra el imperialismo estadounidense y los gobiernos represores (actualmente contra la dictadura militar en Pakistán).
En el mundo occidental, los movimientos islamistas (* ) son identificados principalmente
con su proyecto jurídico (construcción de un estado basado en
la sharia, leyes religiosas), con las normas (restrictivas desde un punto de
vista "modernista") que quieren imponer a la sociedad (tapar a las
mujeres, prohibir la utilización de bebidas alcohólicas, etc.)
y con el método de lucha armada de varias organizaciones islamistas ("terrorismo"
según los grandes medios de comunicación). Por otra parte, hay
quienes ven elementos progresistas, incluso revolucionarios, en los islamistas,
partiendo de las contradicciones que tienen algunas de estas corrientes con
EE.UU. y con sus propios gobiernos bonapartistas. Ellos, también, como
el primer grupo pero esta vez para explicar la fachada "populista"
del islamismo, hacen referencia a los principios islamistas más tradicionales
para probar su carácter igualitario, humanitario (zakat, el reparto anual
de una parte de los bienes; la obligación del patrón de pagar
el sueldo del obrero antes que se seque el sudor de éste, según
el Corán, etc.)
Sin embargo, no se puede caracterizar una corriente política simplemente
con las referencias a su ideología o a los métodos que utiliza
para llegar a su objetivo, que en la mayoría de los casos será
engañoso, sobre todo si esta ideología tiene sus raíces
en 13 siglos atrás, ya que Mahoma empezó a difundir sus revelaciones
a partir del año 640. Por otra parte, a pesar de que los ulema (eruditos
religiosos) busquen en el Corán y en sus subsiguientes interpretaciones
(ichtihad) evidencias para justificar los fines políticos (y también
económicos) de los corrientes islamistas, el islamismo político
es un fenómeno totalmente contemporáneo. No es porque no hubiera
durante siglos decenas de millones de personas que creían en el Islam,
sino porque no existía la estructura de clase en la cual varios sectores
necesitaran convertir la religión en una programa político en
su lucha por la dominación.
Orígenes
Los grupos y los partidos islamistas florecieron a partir de 1970. Sin embargo,
tras este repentino crecimiento se halla un proceso latente y lento que se puede
explicar con la introducción del capitalismo en la mayoría de
los países musulmanes. Empezando con el imperio otomano, al cual hasta
el siglo XX pertenecía la gran parte de los países musulmanes,
en el mundo islamista reinaba el modo asiático de producción donde
todas las medidas de producción, incluyendo las tierras, pertenecían
al estado. Así que el valor añadido obtenido en la agricultura
era expropiado directamente por palacio para ser utilizado en el sostenimiento
de la burocracia dominante y el enorme aparato militar, administrativo y religioso.
El estado para sobrevivir ante la amenaza de los países sobre todo europeos
con un desarrollo económico superior, se veía obligado a promover
y fortalecer su gigantesco aparato militar y con este fin ponía intolerables
impuestos sobre los campesinos, sacaba dinero por todos los medios de los comerciantes
y saqueaba las tierras donde pudiera acumularse alguna riqueza. Esta organización
de la economía impedía la formación de las clases privilegiadas
y la acumulación del capital para reinvertir en agricultura, comercio
y artesanía y restringía el desarrollo de las fuerzas productivas.
El resultado histórico de este proceso fue la fragilidad y la debilidad
económica y cultural de las sociedades "barbaras" en relación
con el capitalismo desarrollado en occidente.
No obstante, la fuerte influencia y la amenaza de los poderes europeos empezó
a abrir las primeras brechas en la economía autoconservada de las tierras
musulmanas a partir del siglo XIX. La primera ruptura fue en Egipto con la dominación
napoleónica en 1799, cuando la emergente burguesía francesa intentó
introducir sus mercancías así como sus relaciones de propiedad
a través del colonialismo. Los británicos hicieron lo mismo en
sus colonias en el subcontinente índico. Sin embargo, la dominación
colonial que destruyó las relaciones nativas de producción tampoco
creó una burguesía autóctona que pudiera desarrollar el
capitalismo en dichas zonas. Al contrario, los comerciantes y artesanos musulmanes
se vieron más debilitados, si no, arruinados, frente a las mercancías
extranjeras y sus agentes, los colonialistas y sus colaboradores nativos, los
grandes compradores. La presión económica del colonialismo suprimió
la acumulación primitiva interna del capital y empujó a los comerciantes
y a los artesanos fuera del sistema financiero, dejándoles un circuito
más limitado. Así que comenzaron las primeras quejas, sobre todo
de los comerciantes, contra el dominio occidental, y también la utilización
del Islam como un refugio social y cultural contra la destrucción que
trajo el imperialismo europeo.
Los dos grandes centros políticos
No era extraño que las primeras organizaciones políticas islamistas
se constituyeran en Egipto y en Pakistán: los Hermanos Musulmanes egipcio
y Yamaat-i Islami pakistaní. El movimiento de los Hermanos Musulmanes
(Ijwan), construido en 1927 por un maestro y orador con talento, Hassan al-Banna
(1906-1949), en principio, fue una asociación política clandestina
más que un partido. Sus dirigentes formaban una vanguardia que introdujo
el concepto del "Islam político" por primera vez en el escenario
político mundial. La organización no reivindicaba un Estado islamista,
sino un "sistema islamista" (Nizami-un Islamiyun) dando una importancia
mayor a la reorganización de la sociedad y la economía mas que
a la captura del poder. En sus reuniones participaban, además de los
intelectuales, los comerciantes, los hombres de negocios y los tenderos, es
decir, la burguesía del bazaar nativo y los artesanos y los técnicos
que se resistían a ser proletarizados. Sin embargo, en poco tiempo las
masas se decepcionaron de la política de Wafd, el partido gobernante
de la independencia virtual de 1922 directamente ligado a los colonizadores
británicos, y empezaron a inclinarse hacia los Hermanos Mususlmanes.
Así que la organización abrió mas de 300 sedes en todo
el país.
Los Hermanos Musulmanes no estaban contra el capitalismo, ni directamente contra
el imperialismo, ni llamaron a la yihad contra el sistema. Lo que querían,
era la promoción de la burguesía nativa y por eso defendían
el reparto de la riqueza sobre una base más "igualitaria".
Para justificar sus demandas hacían referencias al Corán y a las
tradiciones islámicas. La organización no entraba en conflicto
con los colonialistas sino que colaboraban con los ingleses y con el Rey egipcio
para construir empresas, incluso fábricas, hospitales y escuelas. Con
estos métodos conciliadores la organización llegó a ser
la principal inspiración para los sectores burgueses nativos de otros
países musulmanes y se construyeron organizaciones similares en Siria,
Sudán, Jordania, Kuwait y en los países del Norte de África.
Es cuando el colonialismo y el palacio egipcio abrieron a partir de 1940 una
campaña de represión contra las masas y las organizaciones políticas,
los Hermanos Musulmanes empezaron a luchar contra el régimen y la ocupación
británica. Con ese fin se aliaron con los nacionalistas militares del
Movimiento de los Oficiales Libres y organizaron varios atentados contra los
políticos, incluso contra el primer ministro (1947-48). El líder
de la organización, al-Banna fue asesinado por el régimen en 1949,
tres años antes del golpe de estado llevado a cabo por los militares
contra el Rey.
De todos modos los Hermanos Musulmanes, como un partido ultra conservador pero
"reformista" en su estrategia, siempre fue "leal" a las
reglas del juego que definía el régimen. Así que, especialmente
a partir del asesinato de Nasser, participó en las elecciones, incluso
en alianza con su rival histórico, el partido de Wafd, ganando en 1984
diez representantes al parlamento. También en las elecciones de 1987
hizo coalición con otros partidos (al Ajrar, "Partido Libre",
y al Amal, "Partido del Labor") para sacar 34 parlamentarios. Uno
de los partidos más representativos de la estrategia e ideología
de los Hermanos Musulmanes es el Refah (Partido de Bienestar) de Turquía.
Refah llegó a ser el primer partido en el parlamento turco en las elecciones
de 1995 con el 21% de los votos e incluso formó gobierno en coalición
con otros partidos conservadores occidentalistas, hasta que el ejército
le echara del poder, con un decreto en 1997.
Otro centro mundial donde el Islam asumió un carácter político
fue el subcontinente índico. La primera corriente político islamista
ha sido el Yamaat-i Islami, fundada por un periodista y ensayista, Abu Ala al
Maududi (1903-1979), en 1941, seis años antes de la creación de
Pakistán independiente. La organización tenía la misma
estructura que los Hermanos Musulmanes, pero era mucho más elitista,
con sus dirigentes intelectuales que difundían la idea del "renacimiento
islamista", es decir la encarnación fundamentalista en la religión
y en la política. Al contrario del caso de los Hermanos Musulmanes, la
burguesía nativa de Pakistán, tuvo la oportunidad de marcar la
construcción de Pakistán y participar en la formación del
nuevo estado a través de Yamaat-i Islami. Maududi representó un
papel importante en la redacción de la primera Constitución (1956)
que definió Pakistán como una "República Islamista".
El partido penetró en todas las instituciones del estado, incluso en
el ejército, a pesar de tener conflictos con algunas dictaduras militares
y con el Partido Popular de Bhutto, que estaban a favor de un desarrollo de
estilo occidental.
La era nacionalista y la radicalización del
islamismo
Tanto los Hermanos Musulmanes como el Yamaat-i Islami, y sus similares en otros
países musulmanes, fueron partidos de la burguesía nativa o "nacional"
que buscaba su "revolución democrática" aunque fuera
con una ideología ultra conservadora, y en muchos casos, reaccionaria.
Sus dirigentes eran intelectuales de primer orden, profesionales, hombres de
negocios y técnicos. Contaban con el apoyo de las clases medias y representaban
las reivindicaciones del capital comercial y la pequeña industria regional.
No obstante la "revolución" que soñaba la burguesía
islamista llegó al mundo musulmán una vez más desde fuera,
pero esta vez no a través del colonialismo sino de los partidos nacionalistas
que lograron la independencia política de sus tierras. Y los promotores
de este proceso fueron básicamente los militares.
Primero en los años 1920 los republicanos nacionalistas de Kemal Ataturk
en Turquía, luego en los 1950-60 los partidos de BAAS (Partido del Resurgimiento
Socialista) en Siria e Iraq, "Oficiales Libres" en Egipto, el Frente
Nacional de Liberación en Argelia, Bumedian en Túnez, etc, crearon
regímenes represivos de partido único, llevaron a cabo nacionalizaciones
en casi todos los sectores de la economía y pusieron en marcha un rápido
proceso de industrialización, alfabetización y urbanización
al estilo occidental. Los estados, apoyándose en la tecnología
y el capital europeo, se convirtieron en los más grandes inversores en
la producción industrial desde la metalurgia hasta las bebidas alcohólicas.
También eran los mayores banqueros.
Esta era del desarrollo del capitalismo estatal creó una gigante burocracia
privilegiada encabezada por los militares. También se formó una
burguesía industrial y financiera privada que se aprovechó de
las inversiones de los estados. Sin embargo, a pesar de todo el nacionalismo
de los regímenes, sus economías entraron en el mercado mundial
y a través de sus lazos con la tecnología y capital imperialista
llevaron a los jóvenes países independientes a ser semicoloniales
o dependientes. Mientras conservaban sus privilegios, las burocracias estatales
y las burguesías nacionales no veían ningún problema en
esto, e intentaban acelerar el desarrollo occidentalista con todas sus consecuencias.
Los sectores más tradicionales de la burguesía, sobre todo los
del comercio y la agricultura, se encontraron una vez más fuera de juego,
con la pequeña porción del pastel que les quedaba. Algunos sectores
de ella cambiaron de bando y prosperaron económicamente. Pero esto no
era posible para el conjunto y se vieron obligados a retroceder y refugiarse
de nuevo en la resistencia islamista. Tanto la represión de los regímenes
sobre las corrientes islamistas, como los primeros logros del crecimiento nacional
y su subsiguiente euforia, crearon dentro de las masas expectación y
debilitaron los partidos de ideología islamista. Así que, debieron
esperar el fracaso del nacionalismo del tercer mundo y la crisis de los regímenes
bonapartistas, que darían señales a partir de los años
70.
El rápido crecimiento de las economías de los países semicoloniales
y dependientes musulmanes llegó a su fin con la crisis del capitalismo
mundial y con el agotamiento de los recursos nacionales. El frenazo fue tan
fuerte, como su anterior desarrollo espectacular, y la consiguiente crisis fue
aún más profunda. Muchos sectores de la población, sobre
todo las clases medias se vieron empujadas a la pobreza y la miseria. El rápido
proceso de alfabetización y la extensión de la educación
había formado a miles de jóvenes pero ahora carentes de empleo.
Las grandes ciudades se vieron rodeadas de barrios pobres, sin servicios básicos
y superpoblados con parados y marginados. De tal manera que el islamismo político
y su teoría populista encontró el caldo de cultivo necesario para
su reaparición de forma espectacular. En el libro Islamic Liberalism:
A Critique of Development Idologies ("Liberalismo islamista: Una critica
de las ideologías de desarrollo", Londres, 1988) se explica muy
bien:
"La burguesía musulmana, en gran medida, ha abandonado el nacionalismo
en su forma primitiva. El estado burocrático-autoritario, identificado
con el Baas, Nasser, Ataturk, el sha de Irán y Bumedian, transformó
el nacionalismo liberal y lo usó para fortalecer el estado. Pero la inadecuación
de la capacidad y los recursos del estado nacional, su alteridad cultural y
su excesiva extensión en asuntos internacionales condujeron a unos logros
limitados y una creciente oposición. A su vez, esta oposición
fue sostenida por una coalición de regímenes tradicionales (dirigidos
por Arabia Saudí y algunos poderes occidentales (orientados por los Estados
Unidos).
"En algún sentido, el surgimiento del islamismo es una dimensión
ideológica del movimiento para restringir el poder del estado
un
movimiento constituido por una libre coalición de fracciones burguesas,
algunos capitalistas rurales agrarios, notables y propietarios de tierras, y
los virtualmente proletarizados miembros de la pequeña burguesía
funcionarial, la intelligentsia subempleada, y la gran población de estudiantes.
Los intereses que estos segmentos parecen tener en el debilitamiento del aparato
del estado, o en ganar una cuota más grande de influencia dentro de él,
no son compatibles, así que uno de los propósitos del proceso
ideológico contemporáneo es enmascarar la divergencia de estos
intereses. Esta puede ser una de las funciones de las nuevas formulaciones islamistas."
No obstante, esta vez la reaparición del islamismo político fue
mucho más radical, fuera de la matriz definida por los Hermanos Musulmanes
e Yamaat-i Islami. ¿Por qué? Porque, en primer lugar, la profundidad
de la crisis no solamente afectaba a la burguesía islamista, sino empeoraba
drásticamente las condiciones de vida de los grandes sectores de la pequeña
burguesía. Sobre todo decenas de miles de jóvenes, los estudiantes,
que estaban llenos de rabia frente al engaño de los regímenes.
Para ellos la ideología nacionalista ya había fracasado y la radical
llamada de los islamistas a la unidad de todos los creyentes (ummat) para cambiar
el sistema les parecía la única alternativa y además, culturalmente
muy atractiva. Frente a la represión de los regímenes bonapartistas
y dictatoriales, luchaban por un estado islamista basado en la sharia. Las traiciones
de los partidos comunistas que muchas veces formaban parte del bloque gobernante,
así como la invasión soviética de Afganistán, los
convirtió en los "carniceros de los rojos" entre los cuales,
también incluían a los demócratas y liberales. Acusaban
a las huelgas de los trabajadores de disturbios que empeoraban la crisis económica
y eran furiosos enemigos de la clase obrera y los sindicatos. La vida lujosa
de la burocracia estatal y de la burguesía próspera les llenaba
de odio hacía la cultura occidental. La extensión de la prostitución
provocaba actitudes machistas y opresoras contra las mujeres. Incluso se ponían
rabiosos por el "reformismo" de los partidos islamistas del tipo Hermanos
Musulmanes, de manera que empezaron a asesinar a varios dirigentes de estos
partidos (por ejemplo, el Hizbullah turco asumió más de 100 asesinatos
de este tipo).
Así empezó el proceso de divergencias y rupturas de los corrientes
isla-mistas más tradicionales y la formación de los grupos shariaistas
de tipo fascista.
Capital islamista internacional
El resurgimiento del islamismo político coincidió con otros dos
elementos más importantes que le dinamizaron y condicionaron: el boom
del petróleo de 1974 y la política de "islamización"
de la zona por Estados Unidos. Después de la guerra de octubre 1973 entre
Israel y los países árabes, principalmente Siria y Egipto, los
países árabes exportadores de petróleo decretaron el embargo
de las ventas de petróleo a los aliados occidentales de Israel que acabaron
con un éxito político: Israel se vio obligado a retirarse del
Sinaí y Líbano. Pero el mejor resultado fue para Arabia Saudí
y los productores del petróleo de la peninsular arábiga: el precio
de coste del petróleo pasó de 2,01 dólares el barril a
principios de 1973 a 10,24 dólares en 1975 y continuó subiendo
hasta 1980. Así que los ingresos de los productos petroleros de los países
musulmanes exportadores aumentaron drásticamente. Arabia Saudí
que ingresaba 4,3 mil millones de dólares en 1973 cobraba 102,2 mil millones
dólares en 1980; los ingresos de Kuwait pasaron de 1,7 mil millones a
17,9 mil millones, y los de los Emiratos Árabes Unidos, de 9 mil millones
a 19,5 mil millones de dólares entre las mismas fechas.
El gran resultado de este boom del petróleo fue la acumulación
de una reserva financiera enorme en manos de los países de la península.
Los países árabes de la Organización de los Países
Exportadores de Petróleo (OPEP), tuvieron en 1980 un excedente total
de 120.000 millones de dólares a su disposición. Con este capital
gigantesco Arabia Saudí empezó a tejer su red financiera a través
de nuevos bancos islámicos. El primer banco privado comercial, casi de
prueba, el Banco Islamista de Dubai, se fundó en 1975. Dos años
más tarde, y en una escala más amplia, Muhammad al-Faisal de Arabia
Saudí construyó el Banco Islamista Faisal. Y a continuación,
el Banco Islamista Faisal de Egipto, de Sudan; Banco de Jordania; el Bait al-Tamwil
de Kuwait; el Banco Islamista de Bahrein; y finalmente, en 1982, el grupo al-Baraka
encabezado por los saudís que se extendió rápidamente a
una geografía más amplia, incluyendo Al-Baraka Ltd. en Londres.
Posteriormente en otros países árabes y musulmanes como Turquía,
Túnez, Malasia, Senegal, Bangladesh y Mauritania también surgieron
instituciones financieras básicamente con el capital saudí. Mientras
tanto en 1975 la Organización de la Conferencia Islámica fundó
el Banco Islámico de Desarrollo con base en Arabia Saudí y luego
el Banco Internacional Islámico de Inversión y Desarrollo, con
sede en Egipto. Por otra parte muchos de los bancos islámicos se unieron
en la "Asociación Internacional de Bancos Islámicos"
a partir de 1977. Hasta mediados de los 80 la gran mayoría de estos bancos
estaban exentos de impuestos (tasas de negocios, etc.) y esto contribuyó
a su éxito al ofrecerles una rentabilidad más alta que los bancos
convencionales.
En 1984 estos bancos islámicos poseían un capital de 12.000 millones
de dólares y se convirtieron en gigantes financieros en sus países
respectivos. Sin embargo, lo más interesante fue el objetivo de la utilización
del resto de los ingresos excedentes: Arabia Saudí y otros poseedores
árabes depositaron el principal grueso de los fondos en instituciones
financieras occidentales que pagaban intereses, que a su vez extendían
créditos que cobran intereses a los países semicoloniales y dependientes.
Es decir, los Saudís utilizaban su dinero para la explotación
de los países llamados del tercer Mundo en colaboración con el
imperialismo. En 1984 los países árabes solos soportaban una deuda
externa de 136.000 millones de dólares.
Los bancos directamente ligados al capital saudí y las donaciones que
Arabia Saudí hizo a los musulmanes "obedientes" de todo el
mundo, permitió crear una nueva burguesía comercial y financiera
en el ámbito del mundo musulmán. Por su parte la burguesía
islamista más tradicional de los países musulmanes o prosperó
rápidamente, o se incorporó a los "nuevos ricos". Estos
últimos fueron producto del flujo de la inmigración de mano de
obra hacía Arabia Saudí y otros países de la península
arábiga en los 70 y 80. Jóvenes diplomados y universitarios experimentados,
técnicos, artesanos y campesinos de los países pobres en petróleo
como Sudán, Egipto, Palestina, Líbano, Siria, Jordania, Turquía,
Pakistán e India fueron a los Estados del Golfo, de tal manera que estos
contaban con más de 5 millones de trabajadores inmigrados. Los inmigrantes
que vivieron un tiempo en las petromonarquías regresaron a sus países
con unos ahorros importantes e invirtieron su dinero en la bolsa, en las instituciones
financieras, en la especulación y en varios casos en el tráfico
de drogas. Este nuevo grupo social, que se convirtió en uno de los componentes
de la burguesía islamista, consideraba que no debía nada a las
elites nacionales que ocupaban el poder después de la independencia.
También estaban fuera de la matriz de los Hermanos Musulmanes y fuertemente
ligados con el wahabismo, la doctrina defendida por los discípulos de
Ibn abd el Wahhab (1703-1792), predicador rigorista, cuya influencia predominó
en el Islam saudí. Los wahabistas que apoyaban la monarquía saudí
pertenecían a la corriente mundial creada por los Hermanos Musulmanes
hasta la proliferación de los petrodólares. Pero a partir de finales
de los 70 las instituciones wahabistas cambiaron de dimensión y se dedicaron
a la propaganda a escala mundial de su ideología profundamente fundamentalista.
Su objetivo era al mismo tiempo, hacer del Islam una figura de primera línea
en la escena internacional, que sustituyera a los nacionalismos derrotados,
y reducir las formas de expresión plurales del Islam, a las creencias
e intereses de los señores de La Meca.
Esto fue una política fuertemente apoyado por el imperialismo norteamericano
durante los 80 y 90 bajo el lema de "islamización" del cinturón
verde. Para derrotar a la invasión soviética en Afganistán
y contener su expansión en Asia; para penetrar en las repúblicas
soviéticas con población musulmana como Uzbekistán, Turkistán
y Tayikistán; para debilitar y derrotar a los gobiernos nacionalistas
como los de Irak, Siria y Argelia y la dirección nacionalista de la lucha
palestina contra los sionistas, la OLP; para desviar las luchas de las masas
contra los gobiernos como los de Turquía, Pakistán y Marruecos;
el imperialismo trabajaba codo con codo con los saudís en la propagación
del islamismo político con su versión más reaccionaria
y fascista.
Las decenas de organizaciones shariaistas de todo tamaño que salieron
a la escena política en esta época empezaron a utilizar cada vez
más el método del terror. Los principales grupos egipcios fueron
el Takfir wal Hiyra (Anatema y Retiro), el Yamiat Islamiyya (Sociedad islámica)
y el Yihad Islamista, este último asesinó al presidente Sadat
en 1981 durante un desfile militar. Estos grupos acusaban a los ulemas oficiales
y tradicionales de traición al Islam y empezaron a liquidarles. En Turquía
Hizbullah hizo lo mismo contra los dirigentes de Refah, además, organizaron
"patrullas de corrección" para aterrorizar a los estudiantes
en las universidades, a la gente en los barrios y en las calles. En Afganistán
los profesores enviados a la universidad de al Azhar en El Cairo, financiada
por los saudís, a su regreso al país, después de un intento
de levantamiento en 1975, se exiliaron a Pakistán para provocar una escisión
entre Yamaat-i Islami y Hizb-i Islami en líneas ideológicas, políticas
y étnicas. Hizb-i Islami ya quedó fuera de la órbita de
los Hermanos Musulmanes, con relaciones muy estrechas con los servicios secretos
pakistaníes (así como con la CIA) y apoyándose en el sector
pashtun de la población. En Palestina, Hamas (Resistencia Islámica)
nació en los 80 como un grupo centrista de los Hermanos Musulmanes, mientras
Yihad Islámica optó por el terrorismo y la acción directa
violenta contra los judíos, con la ambición de aprovechar la traición
de Arafat a la lucha palestina, pero también de marginar a los movimientos
como la FDLP de George Habbache y la FPLP de Naef Hawatemeh con tendencias izquierdistas
y revolucionarias. En Argelia el GIA (Grupo Armado Islamista), fundado en 1992
por el FIS (Frente Islámico de Salvación), cuando este fue golpeado
por la dictadura militar a pesar de su triunfo electoral, rompió con
su creador y se convirtió en el grupo islamista más violento,
asesinando a intelectuales, periodistas y mujeres.
El movimiento Taliban (Los Estudiantes) se formó con los estudiantes
árabes, afganos, pakistaníes de los madrasas, las escuelas en
las que se enseñan las ciencias religiosas y jurídicas islamistas,
fundadas por el gobierno de Pakistán con el apoyo financiero de Arabia
Saudí. Entrenados y armados (con armas de China) por los Estados Unidos,
los Taliban lograron el apoyo de las tribus pashtun en la guerra civil afgana
y tomaron Kabul en 1996. En su rápida victoria jugaron un papel importante
los expertos militares pakistaníes, las armas suministradas por los Estados
Unidos y los dólares utilizados para "comprar" a los comandantes
de las organizaciones rivales y a los jefes de las tribus.
Muchos de estos grupos, como en el caso de los Taliban, escaparon ya de las
manos de sus creadores, los saudís y norteamericanos. Por otra parte,
los Hermanos Musulmanes y sus semejantes en los países musulmanes se
apartan de los grupos radicales y apoyan a los gobiernos, activa o silenciosamente,
para que les dejen fuera del juego político. Estamos frente a un proceso
similar al pre-Nazi alemán, donde el partido fascista intentaba ganar
la superioridad política contra otros partidos conservadores tradicionales
e incluso poner de rodillas a la gran burguesía financiera para imponerle
su liderazgo.
* En el artículo he utilizado deliberadamente al adjetivo "islamista"
para definir y diferenciar los partidos y corrientes con un proyecto político
religioso islámico, de otros partidos que igualmente son musulmanes pero
optan por el modelo político occidental; en el mundo musulmán
son muy escasos los partidos laicos con influencia de masas.
Por otra parte hay que hacer una diferenciación entre los partidos islámicos.
En occidente para llamar a las organizaciones de tipo al-Kaida se emplean denominaciones
como "fundamentalistas islámicos", "integristas musulmanes",
"islamistas radicales", y ahora "terroristas islámicos",
etc. Nosotros, preferimos, el calificativo "shariaista" para diferenciarles
políticamente de los partidos islamistas con carácter reformista.
Pues los shariaistas, tienen el objetivo de imponer yá la sharia [la
ley islámica, el Korán] sobre la sociedad, tomando el poder; mientras
los "reformistas", lo ponen como un objetivo a largo plazo, o ni siquiera
lo admiten, y funcionan bajo la constitución y las leyes establecidas,
reivindicando reformas pacificas en ellas.
TALIBÁN
Con sus aliados en la zona, Arabia Saudita y Pakistán, Washington promovió
desde los 70 la creación de brigadas islamistas -Mujaidines-, a las que
denominaba freedom fighters, luchadores de la libertad (ver Rambo III dedicado
al "valiente pueblo de Afganistán"). La ayuda norteamericana
a la resistencia islámica antisoviética alcanzó cifras
astronómicas durante la administración Reagan1 . A partir del1986
también les proporcionaron centenares de misiles antiaéreos Stinge,
portátiles y guiados por láser, que por primera vez fueron distribuidos
fuera del área de la OTAN. Arabia Saudí y otras fuentes árabes
igualaron como mínimo la ayuda norteamericana, y se calcula que del 86
al 89 los mujaidines recibieron más de 1.000 millones de dólares
anuales. Pakistán, entonces bajo la dictadura del general Zia Ul Haq,
se convirtió en la base de la intervención de la CIA en el Afganistán
contra el ejército soviético, y en el tercer receptor de la ayuda
norteamericana después de Israel y Egipto. A través de sus servicios
secretos, la Interservices Intelligence Directorate (ISI) el capital norteamericano
promovió los grupos islamistas más reaccionarios.
Las raíces de los Taliban se remontan a inicios de los 80.Tras el triunfo
de los Mujaidines en el 92, con Rabanni y Ahmar Massud, los Talibán siguieron
la lucha contra ellos. La destrucción de Kabul en el 94 una de sus primeras
victorias significativas.
En septiembre del 96 los Taliban conquistarón Kabul e implantaron su
régimen islámico, una de cuyas primeras víctimas fueron
las mujeres, apartadas del trabajo y los estudios, recluídas en las casas,
obligadas a cubrirse con la burka.... Sus violaciones a los derechos humanos
fueron masivas y reiteradas: fosas comunes con 1.500-2.000 cuerpos responsabilidad
del general Abdul Malik durante una breve ocupación de Mazar-i-Sharif
en el 97; masacre de miles de civiles -en su mayoría hazaras- y diplomáticos
y periodistas irakís -que casi abrió un conflicto armado con ese
país- en la definitiva toma de Mazar-i-Sharif en el 98; torturas y masacre
de civiles en Paso de Robatak (entre provincias de Baghlan y Samangan) antes
de la ocupación de Taloqan en el 2000; y en en el 2001 asesinato masivo
de hazaras en Yakaolang...Sin embargo, lo que más publicitó occidente
por esas fechas fue la destrucción de los Budas gigantes de Bamiyan (siglo
V) que fueron acompañados de la de las estatuas del Museo de Kabul y
sitios históricos de Ghazni.
La ruptura de relaciones de EEUU con los Talibán por acoger a Bin Laden
tras sus atentados a las embajadas yanquis en el 98, llevó al lanzamiento
de misiles contra la región de Khost aduciendo destruir sus bases . Sólo
a partir de ahí, la ONU tomó resoluciones contra los Talibán:en
el 99 la Resolucion 1267 con sanciones por sus medidas de gobierno y refugiar
a Bin Laden y la 1333 en el 2000, con sanciones adicionales por apoyo al terrorismo,
cultivo de narcóticos...
La rápida caída de Kabul y el trato dado a los Mujaidines extranjeros
refleja su pérdida de base social, a pesar de que al cierre de esta edición
sigue la resistencia en Kandahar.
1 Recientemente Bush ha prohibido la difusión de los documentos del Pentágono que acreditan la financiación de los muhaidines por la CIA durante la época Reagan (El País 3/11/2001)
NARCOTRÁFICO
La lucha por el control
del mercado y los precios
¿Medievales o capitalistas?
Los periódicos han difundido el hecho de que el opio sirve para financiar a todos los grupos que luchan en Afganistán, incluídos los Talibán. Sin embargo ¿qué significa esto respecto el mercado capitalista? ¿qué consecuencias conlleva en alianzas y pugnas internacionales?. Visto así, estamos ante la más pura expresión de la podredumbre del sistema capitalista, asentado absolutamente sobre la destrucción: los grupos afganos comercian el opio para con sus beneficios comprar armas. El que lo hagan utilizando formas tribales tradicionales -sean medievales o anteriores- resulta así secundario, respecto a su papel en el mercado mundial y a la explotación de un campesinado empobrecido supeditado al cultivo para sobrevirir y esclavizado por el terror. Es una forma de ser parte del mercado mundial y tratar de ocupar un espacio en el coro de la lumpen-burguesía como mercenarios de un orden en la zona estratégica de los oleoductos.
El narcotráfico
La suma mundial del PNB se calcula en unos 29 billones de dólares -US$-
(unas 50 veces el PNB español) 1 . De ellos casi un tercio (11 billones
US$) corresponden a la producción de las 500 ma